sábado, 25 de enero de 2014

¿Por qué dormir?

Siempre he sido de despertarme en mitad de la noche, de esos que abren los ojos y se paran a mirar el reloj. ¿Por qué quiero dormir? Dormir para mí no es un placer, es una cuenta atrás. Solo quiero despertar, que la manecilla del reloj de mi vera alcance su meta y suene esa gloriosa melodía. Mi cerebro siempre ha funcionado una marcha por delante de mi cuerpo y por ello me ha costado relajarme. Dormir es para gente sin aspiraciones. ¿Para qué quiero dormir? Hay tanto que hacer.


Cuando duermo pienso, cuando duermo acabo siempre despertándome entre terribles sueños que  atacan mis nervios una y otra vez, levantándome con tal desasosiego que me hace querer cualquier cosa excepto dormir. ¿Para qué vale dormir? Dormir nunca trae nada bueno.

Pero esta noche ha sido distinto. Esta noche he alcanzado la calma. Me he despertado entre terribles toses y hay una presión sobre mi pecho, pero da igual, no me quiero levantar. Veo que la figura que solía ser mi televisor ya no lo es, algo me está sucediendo. ¿Es en mi cabeza?. Hay otra forma, una que se me hace conocida. Tiene aspecto amigable. ¿Por qué esta felicidad? ¿Por qué esta plenitud? ¿Dormir valía la pena? Pero no estoy durmiendo. Tampoco estoy despierto. ¿Qué demonios me ocurre? ¿Y quién demonios eres?

¿Demonio? ¡Claro! Ya sé quién es. Es la muerte. Ha venido a por mí. Me hace mucha gracia la idea que tenemos de la figura de la muerte. ¿Calavera, capucha, guadaña? No lleva nada de eso.

Pero tampoco sé describirla… es… es una sensación de seguridad, una sensación de alivio, como cuando eras pequeño hacías una trastada y no te cogían. Esa felicidad que derrochabas por los cuatro costados cuando llegaba un juguete nuevo, y ese placer que sentías al bañarte en agua caliente un día frío. Que no estás sólo, que hay alguien que se preocupa por ti. Es todo eso y más.

Si la miras a los ojos, o lo que creo son sus ojos, da la sensación de estar cansada. Es que no debe ser feliz. ¿Cómo le va a gustar su trabajo? Nadie la quiere, nadie la espera. Creo que es el ser más desgraciado del mundo. 


Ya lo he entendido. Mi tiempo se acaba. ¿Para qué quería dormir? Ya no siento dolor. Ahora dormiré todo lo necesario. Buenas noches camaradas.. Ahora seré feliz gracias a una pobre desgraciada.

Anónimo. Relato enviado al blog

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