lunes, 19 de enero de 2015

Hablemos del bloqueo del lector

Todos los que nos podemos considerar como lectores asiduos hemos sufrido alguna vez lo que es conocido como el «bloqueo del lector», lo cual consiste simplemente en que por un determinado período de tiempo nos apetece hacer cualquier cosa excepto la que consideramos nuestro hobby favorito. 

Por miles de sitios en internet he leído las típicas preguntas de «¿Cómo puedo superarlo?» «Me siento mal por no estar leyendo» «Quiero leer pero no me apetece» etcétera.




¿Qué clase de tonterías son estas? Si en un determinado momento no estás a gusto leyendo, no tienes ganas de hacerlo, o simplemente te apetece hacer alguna otra cosa más, entonces hazla, no te fuerces delante del libro, porque así lo único que vas a conseguir es hacer más permanente esta situación. Leer no es una obligación, es un pasatiempo, y como tal, solo hay que hacerlo cuando tengamos ganas.

Yo soy el primero que ha sufrido de estos males y os aseguro que también me dan mucha rabia, en gran medida porque me dejan sin contenido que traeros al blog. El más largo que he experimentado sucedió el pasado año y se prolongó durante dos o tres meses. Se me hacía imposible coger un libro, me resultaba muy tedioso pasar sus páginas e inaguantable estar quieto tumbado en la cama. Ya ni hablemos de lo difícil que me parecía meterme en la historia, conectar con los personajes y sufrir empatía con ellos. 



¿Cómo lo superé? No hice nada. Me dediqué a otros hobbies, como las series, que había dejado atrás hacía un tiempo. Me vi prácticamente toda la serie de Mad Men, para que os hagáis una idea de lo que me vicié. Y de pronto, un día, llega el evento que organizó viveLibro, el desayuno viveBloggers, y allí, entre tanto escritor, editorial y blogger volvieron a mis las ganas.

Especial mención al libro Esa tal Dulcinea que fue el que sin ninguna duda me volvió a animar.


2 comentarios:

  1. A mi me pasa con la escritura, a veces de tener ese bloqueo y a veces de leer también y como vos decis es cuestión de dejar que el tiempo pase y que la cabeza vuelva a estar tranquila o motivada para volver a las andanzas. Creo que forzar solo lo hace tedioso y se vuelve una rutina ¡que es lo que nadie quiere!

    Muy buena entrada :)

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    1. ¡Exacto! Ese era el punto. Hacer las cosas cuando a uno le apetece no cuando siente que tiene que hacerlas. Bastantes obligaciones tenemos ya como para ir sumando más a nuestro día a día.

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