lunes, 16 de marzo de 2015

Los cursos que cambiaron mi vida

Tomar la decisión de haber empezado a recibir alguno de los curso que imparte Cálamo&Cran me ha cambiado la vida, y no solo como lector.

Como gran aficionado al mundo de las letras, el poder conocer los entresijos que se esconden en los procesos de fabricación de un libro me ha enamorado. Con Edición Independiente he tomado conciencia de lo duro que puede llegar a ser el trabajo de un editor, sobre todo de uno pequeño. Como todo trabajo, el proceso para sacar un libro al mercado tiene muchos pasos previos en los que hay que poner los cinco sentidos. Uno de esos pasos es la corrección, de la que he recibido formación gracias al curso de Corrección Profesional.

Desde pequeño me encantó Lengua y Literatura en el colegio, y si no me decanté por acceder a estudios universitarios de esa rama es porque el Derecho había sido otra de esas cosas que desde bien jovencito habían estado rondando por mi cabeza.


Mi abuelo, desde siempre, había intentado exprimir mi cerebro. Va a sonar muy friki, y lo es, pero es que las tardes de verano que pasaba con mi familia las dedicaba en gran parte a «aprender» con mi abuelo. Intentaba hacerme memorizar los cuadrados y cubos de todos los números, hacíamos raíces cuadradas e íbamos por la calle sumando las matrículas de los coches para conseguir agilidad mental (cosa que todavía hago muchas veces, tanto para esto como para no aburrirme). Después de esto (y de pintar con una tiza las desgastadas líneas de las bicicletas que marcaban que cruzábamos el carril bici) llegábamos a casa y mi abuelo solía ponerse a leer el periódico. Cada vez que acababa de leer una hoja él me la entregaba para que intentase buscar alguna falta de ortografía que al periodista (y ahora sé que al corrector ortotipográfico también) se les hubiese escapado.

Estudiar corrección ortotipográfica no ha sido más que seguir el camino que mi abuelo me dejó cuando era pequeño, solo que más difícil y en mucha más profundidad. Todavía cuando le llamo me recuerda estos momentos que pasábamos juntos y me dice que sigue siendo «el mayor experto» encontrando todos los fallos del periódico. Espero verte pronto abuelín.


Desde que acabé ambos cursos (Corrección en enero y Edición en febrero) mi manera de enfrentarme a los libros ha cambiado de forma considerable. De mi faceta de corrector me quedo con la constante búsqueda de fallos a la que mi cerebro está sometido de forma automática cada vez que pasa por delante de mis ojos cualquier tipo de texto. De mi lado editor tengo que destacar que ahora me fijo mucho, cada vez que paso por delante de una librería o estoy en una biblioteca, en las editoriales que hay detrás de las obras, intento trazar mentalmente su línea editorial. También me fijo en las dimensiones del libro e intento pensar los pliegos que han utilizado. Veo la fecha de impresión y miro si hay o no ilustraciones. Asimismo observo cuál es la relación de tinta utilizada, el tipo de párrafo e incluso el cuerpo y el interlineado…

Sí, me he quedado un poco trastornado, pero eso ya me lo habían avisado.

Si analizo todo esto con perspectivas al mundo profesional me doy cuenta de que me estoy abriendo diferentes puertas que me pueden ser muy útiles en el futuro. Hoy día trabajar en cualquier corrección se me hace prácticamente imposible debido a la gran cantidad de trabajo a la que estoy sometido este semestre en la Universidad, pero en verano espero encontrar algún «trabajillo» y «sacarme unos dineros». Así que editoriales interesadas en correctores ortotipográficos para verano, si estáis interesados, aquí os dejo mi información de contacto.

Además estoy seguro de que no va a ser la última vez que haga un curso con Cálamo&Cran. Ya tengo un par de cursos en mente que dentro de poco os comentaré en una entrada específica.



Espero no haberos aburrido mucho con esta entrada. La Universidad me deja pocos ratos libres y me está costando terminar libros para hacer nuevas reseñas, no porque sean malos, sino porque no tengo el tiempo que me gustaría para sentarme a leer. Igual divago un poco en mis próximas publicaciones, pero espero que sea de vuestro agrado.


2 comentarios:

  1. Yo también puedo decir que sus cursos cambian la vida! Enhorabuena y mucha suerte!

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    1. Sí, aprender cualquier cosa cambia la vida.

      Un saludo

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