sábado, 14 de noviembre de 2015

«En la barra del bar» — Relato

Estaba sentado en el bar, observando fijamente la jarra de cerveza que tenía delante. ¿Le estaba devolviendo la mirada? Era probable. Hoy había decepcionado a todo el mundo.



No había cumplido los objetivos propuestos por su jefe. Tenía que haber recaudado más de quince mil euros en ventas y apenas llegó a la triste cifra de tres mil. Su mujer había descubierto que las noches que decía que iba a trabajar a la oficina se las pasaba en el bar de enfrente, cerveza en mano, bebiendo hasta el amanecer, sin ningún tipo de ambición. Además había olvidado por completo el cumpleaños de su niña de cuatro años. Ella solo quería soplar las velas con él, como habían hecho desde que tenía memoria. 

«Uno, dos, tres, ¡apaguen el fuego!», solían gritar. Pero esta vez no. Hoy se había tenido que conformar con el peluche que su madre le había regalado, mientras atónita, se preguntaba dónde estaría papá.

Consultó el reloj. Las dos y cuarto de la mañana. Pensó en levantarse y volver. Intentar arreglar todo lo que había estropeado. Dio otro trago y se acomodó más en el sucio taburete que, desde hacía tiempo, era su más fiel compañero, su más amable compañía.

Una noche más que había sido leal a su nueva compañera. A pesar de la atónita mirada que le regaló el camarero y de sus intentos de convicción de que tenía que volver con su familia, él, cansado, no encontraba esa motivación para levantarse y ponerse a caminar. 

Pidió silencio al camarero y una nueva cerveza. Había muchas horas que matar antes de entrar a trabajar.

4 comentarios:

  1. ¿Lo has escrito tú? Vaya que eres bueno, ojalá lea más relatos tuyos.
    Fue una escena muy agridulce de leer.

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  2. Ese hombre siente algo muy común, miedo a regresar a casa, miedo a su nada particular. Muy bueno el relato, aunque nunca hayas estado sentado en ese taburete.

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    1. Muchas gracias, César. Me alegro de que te haya gustado.

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