sábado, 19 de diciembre de 2015

Entrevista a Rubén Sánchez Fernández, autor de «Hadas con tacones afilados»

Hoy os traigo una que realizada a a un escritor que consiguió emocionarme y mantener intrigado hasta la última página de su novela: Rubén Sánchez Fernández. Seguro que muchos recordáis la reseña que se publicó hablando de su novela, Hadas con tacones afilados. Pues bien, aquí tenéis una oportunidad para conocerle mejor.





El Rincón de las Páginas.- ¿De dónde saca la afición por la escritura un diplomado en Magisterio y Ciencias Policiales?

Rubén Sánchez.- Si bien la vocación policial fue muy temprana en mi caso, reconozco que la literaria ya existía mucho antes. De hecho, supongo que es indiferente el oficio de cada cual para sentirla. La literatura resulta algo tan apasionante que no distingue a quién inyecta su veneno, por fortuna. De modo que leer, y algo más tarde escribir, fueron aficiones que me acompañaron desde muy joven.

RP.- Hadas con tacones afilados es tu primera obra. Cuéntanos de dónde surgió la idea, en cuánto tiempo la escribiste… y por qué no, alguna anécdota del proceso.

RS.- Siempre existen varias ideas que te rondan en la cabeza. Sin embargo, cuando las maduras te das cuenta de que, al menos en ese momento, no puedes sacar de todas una novela. En el caso de Hadas con tacones afilados la idea principal fue sostener un imaginario debate entre las ciencias y las pseudociencias y la religión. ¿Y qué mejor forma que poner esos argumentos en boca de personajes tan dispares como los que aparecen en la novela? 

Tardé aproximadamente dos años y medio en escribirla, en parte porque soy asquerosamente perfeccionista y tiendo a corregir muchísimo, y también porque mi trabajo me demanda muchas horas entre servicios, viajes, etc... Por eso siempre digo que esta novela fue escrita, en parte, en diversas habitaciones de hoteles. Lógicamente, a lo largo de un período de tiempo tan dilatado, da tiempo a cambiar muchas cosas, a eliminar a personajes que consideras no poseen la fuerza que esperabas y a desarrollar otros y tramas secundarias en las cuales no habías pensado al principio, pero que de repente ahí están.

¿Anécdotas? Muchas. Una de las cosas en las que más empeño pongo a la hora de escribir es en la documentación, y no siempre resulta fácil que aquellos profesionales a los que acudes para que te ayuden en ese proceso, y para los cuales no eres más que un perfecto desconocido, estén dispuestos a ayudarte. Lo cierto es que me topé con algunas puertas cerradas. Menciono esto porque un escritor debe de ser, ante todo, alguien que no se rinde jamás. Así que no cejé en mi empeño y finalmente conocí a personas muy generosas que me ayudaron a pulir aspectos médicos o técnicos que aparecen en la novela, y por lo cual les estoy profundamente agradecido.

RP.- ¿A quién le enseñaste la novela por primera vez? ¿Cuánto llevabas escrito?

RS.-Llevaba aproximadamente dos tercios de la novela escritos y me enfrentaba a unos días muy difíciles debido a eso que llaman «el bloqueo del escritor» cuando le mostré el manuscrito a mi mujer. Y mi mujer con un bolígrafo rojo en la mano acaba con el ego de cualquier escritor, os lo aseguro. 

RP.- ¿Cómo es un día normal para Rubén Sánchez? ¿De dónde sacas la inspiración?

RS.- En la especialidad a la que me dedico dentro del Cuerpo Nacional de Policía he de reconocer que no abundan los días “normales”, por suerte o por desgracia. Por lo tanto, he de adaptar mis horarios de escritura a los laborales, a los viajes y a cualquier otra incidencia que surja. Eso sí: soy una persona de rutinas en el aspecto literario. Escribo mucho mejor en mi despacho, con mi café y rodeado de silencio. Cuando no puede ser así, intento hacer lo que pueda o dedicarme más a la documentación de alguna escena, dado que eso me exige menos concentración.

La inspiración la saco de muchos lugares. Miradas, gestos, recuerdos, personas que he conocido... Realidades, en definitiva, convenientemente deformadas sobre el papel. No me canso de repetir una de las frases que mejor define para mí lo que es la literatura, y cuya autoría es de Juan Carlos Onetti: «La literatura es mentir bien la verdad«. No obstante, tampoco me canso de repetir que una novela jamás se escribe a golpe de inspiración. Es una tarea diaria y constante, que demanda muchas horas y muchas hojas de papel rotas.

RP.-: ¿Qué importancia tienen las nuevas tecnologías y vías de comunicación (redes sociales, webs, blogs…) en la difusión de la obra de un autor novel?

RS.- Resultan fundamentales. Nadie lee lo que no conoce, y la aparición de las nuevas tecnologías ha «democratizado», por decirlo de algún modo, la posibilidad de difundir una obra que antes estaba limitada al sector clásico editorial. Por otra parte, al haber muchísimas más obras a disposición de los lectores, es mucho más fácil que la tuya pase desapercibida. Razón de más para esforzarse en escribir una buena historia que atrape. Y escribirla bien.

RP.- ¿Formato físico o formato digital?

RS.- La pregunta del millón. Renovarse o morir, si hablamos de lo digital, por muchas ventajas que todos conocemos. Pero soy un cazador de libros. Aprovecho mis viajes para visitar librerías antiguas, descubrir ediciones curiosas u olvidados volúmenes. Y eso no es posible hacerlo sin el olor a papel. A propósito de esto, hace tiempo escribí un artículo dedicado a mi padre y a esa afición suya por cazar libros, que obviamente heredé, titulado Solo un mercenario.



RP.- ¿Cómo ves el panorama literario actual? ¿Crees que las editoriales apuestan por autores noveles? ¿Es la piratería un gran agujero en el sector?

RS.- El siglo XXI ha traído la multiplicación de las varillas del abanico editorial. Sigue existiendo un sector clásico, que todos conocemos, y que resulta imprescindible para difundir la literatura a gran escala siguiendo un criterio profesional. Pero por otro lado también están surgiendo multitud de pequeñas editoriales empeñadas en publicar, ajustándose a sus posibilidades de edición y distribución, obras de autores noveles, con el honroso empeño de no perderse en esa difusa línea que marca la literatura profesional del mercadeo oportunista (y con ello me estoy refiriendo a esas obras de las que se venden miles de ejemplares solo porque su autor es famoso y que por desgracia carecen de valor literario).

La piratería es un agujero en todos los sentidos. A nadie puede gustarle que otros se lucren con el producto de su propio esfuerzo, y escribir un libro exige muchísimo, como sabemos. Ahora bien, ¿pueden y deben estudiarse otras formas de ofrecer una obra literaria a los lectores, distintas de las que conocemos hasta ahora? Desde luego. Eso no acabará con la piratería, pero sí contribuirá a que aquellos que reconocen el valor de las obras de los demás estén más dispuestos a adquirirlas a un justo precio.

RP.- Tienes un blog, ¿puedes contarnos algo más sobre él?

RS.- Desde hace unos siete años mantengo un blog llamado Meros indicios, el cual está alojado en mi página web de autor www.rudosafer.com. En él escribo artículos sobre actualidad, con temas tan diversos como política, historia, perros, el cáncer infantil, etc... Por supuesto, también los hay más estrictamente literarios. Evidentemente el estilo que me puedo permitir al escribir artículos de un par de folios dista mucho del que utilizo en una novela, siendo el del blog mucho más mordaz y sarcástico, cuando la ocasión lo merece. Y disfruto mucho escribiéndolo.

RP.- Intentemos conocerte un poco mejor ¿Qué otras aficiones tienes? ¿Prácticas algún deporte? ¿Te gusta seguir blogs?

RS.- Tengo demasiadas aficiones, y no a todas les dedico el tiempo que me gustaría. Además de la literatura y los viajes, también navego a vela y toco el piano desde los cinco años, lo que sumado a mis ocupaciones diarias me deja muy poco espacio para nada más. Y por supuesto que sigo blogs, pero especialmente los de literatura y aquellos que tratan temas de actualidad.

RP.- Si tuvieras que decir a qué escritor te pareces, ¿quién sería? ¿De quién ha bebido más tu estilo?

RS.- Pregunta difícil, debido a que no leo un determinado género. Supongo que he bebido de muchos de ellos. Me gustan especialmente Delibes (uno de mis favoritos por su delicadeza y humanidad al construir personajes), Alejandro Dumas, Muñoz Molina, Mario Vargas Llosa (cuya técnica literaria en algunas de sus obras como La ciudad y los perros o Lituma en los Andes me resulta muy llamativa), y ahora estoy descubriendo otros como Henning Mankell o Dolores Redondo. Como verás, variados y dispares. Mi rincón de lectura es el camarote de los hermanos Marx, literariamente hablando. Lo hermoso de todo ello es que para cada autor, para cada libro, hay una etapa de la vida e incluso un momento del día.

RP.- Libro, película, serie y grupo musical favorito.

¿Libros favoritos? El cazador de barcos, de Justin Scott, Beltenebros, de Antonio Muñoz Molina, El conde de Montecristo, de Dumas... ¿Sigo?

Dado que apenas veo la televisión, no tengo una serie favorita. Respecto a películas, mi elección está clara: Esencia de mujer, con Al Pacino. Me sé los diálogos de memoria. Y en cuanto a la música, Queen, Celtas cortos y Sabina ocupan bastante espacio en mi discografía.

RP.- Para terminar, véndete un poco, ¿por qué deberían leer tu libro?

Creo que, si bien en literatura no todo está escrito, sí se han tratado suficientemente todos los temas como para que un autor pretenda afirmar sin miedo a equivocarse que su obra es distinta a todas las demás. Pero sí es cierto que a veces damos con la novela exacta que nos descubre una historia o un autor que desconocíamos y que nos atrapa. Quien quiera sumergirse en una investigación policial sobre asesinatos en serie cometidos por un tipo que desafía a un vidente a que pruebe la certeza de las pseudociencias que emplea en un programa de televisión, acompañada de las pasiones y los tormentos personales y profesionales de los personajes que se mueven en torno a esa historia, creo que encontrará en Hadas con tacones afilados una novela que le gustará ciertamente.

No obstante, y apropiándome de las palabras de Muñoz Molina, “quien menos derecho tiene a decir nada sobre un libro es aquel que lo ha escrito”. Mi novela ya es una realidad, y la grandeza de la literatura consiste en que cada lector abra la cubierta, escarbe en sus primeras líneas y, si le gusta, se apropie de ella y la haga suya. 


Última pregunta: Plantee una cuestión a este humilde bloggero.

RS.- ¿De qué trata la novela que te gustaría leer por encima de todo y consideras que nadie ha escrito jamás?

RP.-Vaya pregunta más interesante y difícil a la vez, si lo llego a saber no te planteo esta pregunta. Ahora en serio, creo que nunca me he planteado algo así. ¿Algo que nadie haya escrito? Complicado. Sin embargo, siguiendo con tu argumento previo en el que contabas que escribir es «mentir bien la verdad», me gustaría conocer las historias reales de algunos sucesos que han pasado en nuestro país  y de las que me temo la censura ha borrado cualquier atisbo de sinceridad. Y no solo eso, sino que me gustaría conocer los pensamientos de personas tan importantes para la historia como Nelson Mandela o Hitler, cada uno por opuestos, por supuesto. No el recuerdo que nos dejaron, ni sus actos, sino aquello que se les pasaba por la cabeza mientras actuaban. En algunos casos la realidad superará a la ficción, estoy seguro.

Hasta aquí la entrevista. Espero que la hayáis disfrutado tanto como yo.  Antes de despedirme, quiero volver a recomendaros Hadas con tacones afilados, la novela de Rubén Sánchez. Un gran exponente dentro del género de la novela policiaca.




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