martes, 31 de marzo de 2015

Formas de leer

La forma en la que leemos ha cambiado mucho en muy poco tiempo. ¿Te has dado cuenta? Yo no he podido evitar fijarme. 

Hemos vivido una época en la que el papel ha tenido el «monopolio» de la lectura. Las opciones para hacerse, hasta no hace demasiados años, con un nuevo libro no eran muy diversas. Podían concretarse en cuatro:

  • Acudir al establecimiento más cercano (librería, centro comercial, supermercado…) donde se vendiesen libros y comprar uno.

  • Hacerte socio de alguna biblioteca para poder coger prestados todos los libros que tuviesen en su catálogo.

  • Pertenecer a algún «club de lectura».

  • Que algún conocido te prestase ese libro del que no para de hablar.


domingo, 29 de marzo de 2015

En la presentación de «Bajo mi piel» de Nidia Represa

Ayer, día 27 de marzo, me desplacé hasta Valdemorillo, un pueblo de la Comunidad de Madrid, para asistir a la presentación de la novela Bajo mi piel, escrita por Nidia Represa y publicada por la editorial viveLibro.



Tras más de cuarenta minutos de viaje en coche, y como es costumbre en mí, después de otros treinta minutos dando vueltas por el pueblo, tuve que rendirme al percatarme de que estaba totalmente perdido. El GPS me llevaba todo hasta una cuesta de arena, y ahí no parecía que hubiese ninguna Casa de la Cultura, así que finalmente decidí que sacar el teléfono y llamar a Alex Herrero era la mejor opción. Sus indicaciones fueron inútiles, me hablaba de chimeneas, de iglesias… y desde donde yo estaba lo único que veía eran pequeñas casitas y coches por todas partes. En un arranque de lucidez por mi parte, saqué el móvil del bolsillo y abrí Google Maps. La solución era tan sencilla como buscar la Casa de la Cultura Giralt Laporta en la aplicación y ver cuáles eran las calles que se encontraban a su alrededor. Fue una buena idea.

Al final llegué, y con más de quince minutos de antelación, lo que me permitió tomarme una cervecita con Chema Nieto (comunicador de viveLibro) y Alex «Von Karma». No pasó mucho tiempo para que tuviera la oportunidad de volver a ver a Manuel Enríquez, autor de Esa tal dulcinea y otras novelas, y a su mujer.
Portada de Bajo mi piel

jueves, 26 de marzo de 2015

Una lanza a favor de los no lectores


Hace unos días leí una noticia por internet que decía que los españoles somos de los europeos que menos leemos. La noticia comentaba algo como que un tercio de los españoles no leía nada y que otro tercio estaba orgullosa porque leía algo cada trimestre. Y yo quiero decir: ¿Qué mas da?

lunes, 23 de marzo de 2015

«El nombre del viento» de Patrick Rothfuss

Título: El nombre del viento

Editorial: Plaza & Janes
Género: Fantasía
Páginas: 880
Año de publicación: 2011

Sinopsis 

"Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron." En una posada en tierra de nadie, un hombre se dispone a relatar, por primera vez, la auténtica historia de su vida. Una historia que únicamente él conoce y que ha quedado diluida tras los rumores, las conjeturas y los cuentos de taberna que le han convertido en un personaje legendario a quien todos daban ya por muerto: Kvothe... músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino. Ahora revelará la verdad sobre sí mismo. Y para ello debe empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad, y su llegada a una universidad donde esperaba encontrar todas las respuestas que había estado buscando. Atípica, profunda y sincera, El nombre del viento es una novela de aventuras, de historias dentro de otras historias, de misterio, de amistad, de amor, de magia y de superación, escrita con la mano de un poeta y que ha deslumbrado -por su originalidad y la maestría con que está narrada- a todos los que la han leído.

jueves, 19 de marzo de 2015

Arquitecto de sentimientos

A veces pienso en que los artistas tienen el trabajo más complicado del mundo. Crean cosas de la nada. Es algo increíble.

Pintores, escritores, bailarines, cantantes… cualquiera que se dedique a construir sentimientos desde una página, un lienzo o unas partituras en blanco hacen más por este mundo de lo que podría hacer cualquier otra persona. Se dedican a permitir que la gente sueñe, que la gente crea, que afloren sus sentimientos. Son capaces de hacerte sentir felicidad cuando el mundo se derrumba a tu alrededor al igual que tienen el poder de regar tus mejillas con las lágrimas de tus ojos aún cuando no podrías ni imaginar que le falta vida para ser un poquito más feliz.



lunes, 16 de marzo de 2015

Los cursos que cambiaron mi vida

Tomar la decisión de haber empezado a recibir alguno de los curso que imparte Cálamo&Cran me ha cambiado la vida, y no solo como lector.

Como gran aficionado al mundo de las letras, el poder conocer los entresijos que se esconden en los procesos de fabricación de un libro me ha enamorado. Con Edición Independiente he tomado conciencia de lo duro que puede llegar a ser el trabajo de un editor, sobre todo de uno pequeño. Como todo trabajo, el proceso para sacar un libro al mercado tiene muchos pasos previos en los que hay que poner los cinco sentidos. Uno de esos pasos es la corrección, de la que he recibido formación gracias al curso de Corrección Profesional.

Desde pequeño me encantó Lengua y Literatura en el colegio, y si no me decanté por acceder a estudios universitarios de esa rama es porque el Derecho había sido otra de esas cosas que desde bien jovencito habían estado rondando por mi cabeza.

jueves, 12 de marzo de 2015

Cómo empecé en esto de la literatura

Hoy quiero ponerme un poco sentimental con vosotros. Por ello vengo con la intención de contaros cómo me inicié en esto de la literatura, porque si alguno no lo habéis notado, aquí todos somos lectores feroces.

Como ya os he comentado alguna vez mi historia como lector tiene tres pilares:

- Asesinato en el Orient Express
- El cuento número trece
- El nombre del viento


lunes, 9 de marzo de 2015

Ya soy editor



Hace alguna semanas os hablé de que había empezado un curso de Edición Independiente en Cálamo&Cran tras haber terminado el de Corrección Profesional. Hoy, casi un mes después, vengo a contaros mi experiencia con el curso. Porque sí, ya soy editor.

En general he disfrutado mucho haciendo este curso (todo lo que me han dejado mis estudios universitarios). Si bien es cierto que ha habido una parte que se me ha hecho un poco pesada, la experiencia en su conjunto es muy recomendable para cualquiera que quiera saber más acerca del proceso de edición de esos libros que tiene en su estantería.

viernes, 6 de marzo de 2015

He perdido mi Kindle


Hoy he perdido mi Kindle en clase. Y me jode mucho. Esta entrada no tiene ninguna razón de ser más allá de las quejas de un estudiante de derecho que se siente insultado ante la situación de que una persona que se supone que está aprendiendo todo lo relativo al mundo de las leyes, porque cree en la justicia, haya encontrado un aparato electrónico en la biblioteca de la facultad y en vez de llevarlo a Secretaría, donde se guardan los objetos perdidos, tenga la caradura de llevárselo a consigo.

Todos los días voy a clase con mi eReader. Aprovecho tanto las esperas para coger el autobús tanto los trayectos para disfrutar de unos pocos minutos de paz y lectura antes de enfrentarme a la jornada estudiantil. Asimismo como en el trayecto de vuelta me permite quitarme todo el estrés del cuerpo y transportarme a otro mundo por unos minutos. El tiempo necesario para que el estrés abandone mi ser y poder encarar el resto de la jornada.


jueves, 5 de marzo de 2015

«La llamaban Cenicienta»

De broma sus amigos la llamaban Cenicienta. Todos los días cuando la luz del Sol despuntaba por el horizonte cogía su escoba y se ponía a barrer. No podía dormir nunca más de tres o cuatro horas porque tenía demasiadas cosas en la cabeza. Prefería estar moviéndose que pensando en todo lo que le deparaba el día.

Es por ello por lo que buscaba mil tareas que hacer. Si no hacía nada se sentía mal, desaprovechaba las horas, mientras que si por lo menos ayudaba en su casa esa sensación la abandonaba duramente al menos unos minutos.

Pero los sentimientos que creamos artificialmente siempre acaban siendo vencidos por los que realmente tenemos. La sensación de responsabilidad siempre acaba alcanzando a la de falso orgullo.