lunes, 29 de junio de 2015

Reseña «Seraphina» de Rachel Hartman







Título: Seraphina
Traductor: Marta Torres Llopis
Editorial: Nocturna
Colección: Literatura Mágica
Género: Fantasía
Páginas: 545
Año de publicación: 2015
Precio: 16,15 € versión física / 6,85 € versión digital




Todo el mundo sabe que cualquier dragón que se precie puede aspirar a ser un buen político, profesor o matemático; no como esos absurdos humanos, que prestan tanta atención a sus emociones que acaban olvidando cómo pensar... En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan. Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.

jueves, 25 de junio de 2015

El tamaño en los libros



Una de las cosas que aprendí durante mi curso de Edición Independiente fueron los diferentes tamaños con las que se suelen imprimir los libros. No os voy a aburrir con números, pero básicamente todos tenían algo en común: el libro solía ser siempre más alto que ancho, lo cual permitía que la lectura fuese mucho más cómoda.

Parece sentido común, ¿no creéis? Intentar hacer una edición lo más bonita posible, siempre y cuando la experiencia del lector no sea vea perjudicada.

No obstante, y quitando todo tipo de ediciones especiales, cuyo contenido, imagen o cualquier otro elemento hace preciso un aumento considerable de dimensiones, hay algunas obras cuyas medidas, entorpecen el modo en el que un cliente puede relacionarse con su producto.

lunes, 22 de junio de 2015

«Perdido entre ofertas» - Segunda parte

Primera parte

A su derecha vio como había un gran recipiente en el que múltiples joyas, todas ellas de bisutería, estaban acumuladas bajo el cartel de «oferta». Sin pensárselo dos veces se introdujo en el bote, haciendo el menor ruido posible y colocándose sendas piezas por encima de su cuerpo, oculto entre sus piedras, de tal forma que hasta el más experto de los camaleones habría estado orgulloso de su camuflaje.

Cuando la mujer llegó a su altura, Fernando aguantó la respiración. Esta empezó a realizar un conjunto de acciones que, por la gran atención que prestaba a la canción que estaba tatareando, y la forma mecánica en la que sus manos actuaban, parecía algo que realizase todas las mañanas. Abrió la caja, contó el dinero y revisó los emails del ordenador. Contestó a algunos y realizó varias llamadas, todas ellas con un tono excesivamente formal, excepto una en la que le decía a María que «o llegaba de una puñetera vez o podía quedarse en la puta calle».



Mientras realizaba todo esto la alarma del teléfono móvil sonó. «Son las 9:30, es hora de abrir», dijo la mujer para sí misma. Avanzó hacia la entrada del establecimiento. Fernando sacó levemente la cabeza de su escondite y la observó caminar. «Esto se complica, pensó. ¿Qué puedo hacer? Necesito salir de aquí, y rápido. Ya tendré tiempo en pensar por qué soy tan pequeño cuando salga de esta tienda».

La mujer se acercó hasta la puerta y, al mismo tiempo que volteaba el cartel, dejando a la vista de Fernando la palabra «cerrado», una joven, morena, cuyo rostro enrojecido daba símbolos de haber realizado un fuerte esfuerzo físico entraba. «Justo a tiempo, jefa. Hoy no puedes decir que llego tarde», exclamó con una sonrisa que marcaba unos preciosos hoyuelos en sus mejillas.. A la que María se había referido como jefa soltó un fuerte bufido de desesperación y volvió a sus quehaceres por la tienda. «Hoy te quedas a hacer el inventario conmigo, que no se te ocurra escaquearte como la última vez, María».

Hablaban, discutían, ordenaban la ropa… «Esta es la mía» pensó Fernando. «Hora de largarse de aquí». Salió rápidamente del recipiente en el que se encontraba, con cuidado de no hacer ningún ruido que le delatase. Bajó del mismo modo por el que había subido. Cuando posó los pies en el suelo, conociendo ya la posición de su vía de escape, se sintió reconfortado. Solo tenía que correr, evitar ser visto y… ¿cómo iba a abrir la puerta? «Bueno, eso es algo que tendré que resolver cuando esté cerca de ella».



Empezó a correr hacia ella, cuando, sin previo aviso, una gran marea de gente empezó a entrar por la puerta. Fernando no sabía que miles de personas se aproximarían hoy a la tienda cual zombis, atraídos por el cartel «rebajas». Un mar de largas piernas, zapatillas de deporte, sandalias y tacones llenó la sala. Todos ellos moviéndose rápido, con prisa, y sin mirar el lugar donde se posaban. El pánico le hizo esconderse entre las patas de un perchero, implorando al cielo que a nadie se le ocurriese desplazarlo.

Pese al desasosiego que sintió al mirar esto, Fernando se obligó a respirar y a convencerse de que nada cambiaba, de que esto era incluso una mejor oportunidad para escapar. Con clientes abriendo constantemente la puerta, la salida de la tienda sería mucho más fácil. Podría aprovecharse de cualquiera de ellos para escapar.

Con decisión emprendió su camino. Esquivo de un salto las primeras zapatillas azules que amenazaron con pisarle. Tras ello, hábilmente se escondió detrás de la rueda de un perchero hasta que los tacones negros pasaron a su vera. «Esos tacones en más de un país deben ser considerados un arma blanca», pensó Fernando.



A medida que avanzaba todos sus movimientos empezaron a ser mecánicos. Desarrolló, en muy poco tiempo, un instinto capaz de decirle cuando saltar, cuando tenía que frenar, o cuando tocaba correr.

Tras un largo esfuerzo, lo único que evitaba que se desplomase sin energía era la adrenalina del momento, empezó a vislumbrar la puerta. Cegado por la ilusión de acercarse a ella, no vio como una mujer que vestía unas preciosas sandalias de color azul aguamarina, dejaba caer, sin quererlo, unos suaves pantalones, justo donde Fernando se encontraba. Cuando este alzó la vista, ya era demasiado tarde para esquivarlo, por lo que lo único que pudo hacer fue cubrirse el rostro, esperando a una muerte segura.

Fernando abrió los ojos. Tenía unos pantalones encima, pero eran de un tamaño normal, ¿o era él quien volvía ser de un tamaño ordinario? Se quedó embobado mirando la prenda, sus brazos y tocándose su cara. Comprobando el tamaño del banco en el que estaba sentado, cuando una voz lo devolvió al mundo real.

«Cariño, puedes contestarme de una vez si este biquini de color coral me queda bien o no?», preguntó su novia, mientras su expresión empezaba a mostrar desconcierto y enfado. Su novio se había ofrecido a llevarle de compras y se había quedado dormido en el banco de la tienda. «Qué vergüenza», pensaba mientras los colores acudían a su rostro.

«Si, claro cariño. El color coral queda perfecto con tu piel», mintió Fernando, con la esperanza de abandonar ese lugar de una vez por todas.




jueves, 18 de junio de 2015

Mi experiencia en el Taller de Content Curator


La semana pasada tuve el placer de poder asistir al Taller de Content Curator o curador de contenidos que imparte Cálamo & Cran en la Casa del Lector. En la entrada de hoy os contaré cómo ha sido mi experiencia en el primer curso presencial que hago con este centro de estudios.

miércoles, 17 de junio de 2015

El Rincón de las Páginas alcanza los 100 seguidores




Hoy vengo con una entrada de agradecimiento. Con estas breves líneas quiero daros las gracias por los cien seguidores que el blog acaba de alcanzar.

Es increíble el crecimiento que este rincón ha tenido en los últimos meses, en los cuales el número de suscriptores se ha ido aumentando prácticamente todos los días. De verdad. Es impresionante. Sois lo mejor. Me ha hecho muchísima ilusión llegar a esta cifra.

A partir de mañana volveremos con contenido normal a esta página, pero creo que un día como hoy era importante dar las gracias.

Gracias, de corazón.

ACTUALIZACIÓN: Blogger ha quitado los seguidores inactivos y me ha dejado en 93. Vaya por Dios, pero no pasa nada. Volvemos a la carga otra vez a por los cien.


domingo, 14 de junio de 2015

Booktag de la Mitología

Hoy vamos a combinar dos iniciativas distintas. Por un lado vamos a hacer el Booktag de la Mitología al que nadie nos ha nominado, pero que a mi compañera y a mí nos ha llamado la atención y, por otro lado, vamos a empezar, por fin, nuestra colaboración con Patricia Amat, del blog «Los libros que leo» 

Veamos el tag. Sí, sé que hay pocos en mi blog, y la razón es porque no suelo encontrar ninguno que merezca la pena. No obstante, este, no sé si por su nombre o por sus preguntas ha captado mi atención. Por cierto, no sé quién empezó esta iniciativa, pero yo la encontré en el blog de «Devoradores de libros».

Empecemos con el Booktag de la Mitología Griega.

jueves, 11 de junio de 2015

«Perdido entre ofertas» - Parte 1

Sin saber por qué, Fernando se despertó muy desorientado. «¿Dónde demonios estoy?», se preguntaba mientras se incorporaba. Cuando miró en derredor se dio cuenta de que todo era más grande de lo normal. Pero, pese al tamaño de los objetos que le rodeaban, pudo identificar el lugar en el que se encontraba. «Parece una tienda de ropa, pero todo es gigante» pensó, dando sus primeros pasos.

Al desconcierto inicial le siguió una breve sensación de temor. Se planteó, por primera vez desde que había abierto los ojos, qué era lo que podía hacer para salir de ese rincón. «Lo mejor será investigar», concluyo mientras observaba todo lo que encontraba a su paso.

lunes, 8 de junio de 2015

«El hada Melusina»

Lo que hoy os traigo es una nueva entrada de la temática «Leyendas». Para los más nuevos, esta es una de las secciones más jóvenes del blog en la que os cuento alguna de las historias más curiosas que existen en las diferentes culturas expandidas a lo largo del globo terráqueo.

Hoy vamos a hablar de la leyenda de «Melusina», un hada de lo más particular. Espero que os guste.

Leyenda

Elynas, Rey de Albania (actualmente Escocia) fue de caza al bosque y ahí encontró a Presina, una hermosa mujer de la que se enamoró perdidamente. Después de mucho tiempo de insistencia, Elynas logró convencer a la bella mujer de casarse con él; Presina aceptó el matrimonio, no sin antes hacerle prometer que nunca entraría a su habitación para verla mientras durmiera o bien, cuando diera a luz o bañara a sus hijos. Tiempo después Presina dio a luz a tres hermosas niñas destinadas a ser hadas a las que nombró Melusina, Mélior y Palestina; sin embargo, el rey no se conformó con esta vida y vencido por la curiosidad rompió su promesa. Cuando Presina se dio cuenta de la falta de su esposo, abandonó junto a sus tres hijas el castillo y se fue a vivir a la Isla perdida de Avalon.



Después de vivir 15 años en la isla, Melusina preguntó a su madre por qué habían huido de Albania, en ese momento fue que Presina contó la historia de la promesa rota de Elynas, lo cual enojó mucho a Melusina quien buscó vengarse de su padre y ayudada por sus hermanas capturaron a Elynas y lo encerraron junto con todas sus riquezas en Northumberland, una montaña encantada.
Presina al enterarse de la grave falta de respeto de sus hijas enfureció y decidió castigar a Melusina a quién condenó a convertirse en una serpiente de la cintura hacia abajo todos los sábados. Si encontraba a un hombre que la desposara, este podría vivir con ella todos los días de las semana, a excepción de los sábados que era cuando Melusina tomaba la forma de mitad mujer y mitad serpiente.

Cierta noche, cuando Melusina caminaba por un bosque de Francia encontró a Raymondin de Poiteu, hijo del Conde Forez, desesperado por haber matado accidentalmente (mientras cazaba un jabalí) a su tío Aymeric de Poiteu y sin saber cómo explicar el asesinato a sus familiares. El encuentro se dio en la “Fuente de la Sed” y fue ahí donde Melusina dio consuelo a Raymondin y le aconsejó la mejor forma de explicar la muerte de Aymeric a sus hijos. Raymondin se sintió completamente agradecido por los consejos de aquella bella mujer de la cual se enamoró inevitablemente; le pidió matrimonio y Melusina aceptó, al igual que su madre, le hizo prometer a Raymondin que nunca intentaría verla durante los sábados. El matrimonio se llevó a cabo y Melusina con ayuda de otras hadas construyó el castillo de Lusignan en el que vivieron a partir de entonces. Melusina dio a luz a 10 niños y el tiempo transcurría para la pareja y los hijos sin mayores sobresaltos.



Desafortunadamente, como en muchas historias, la felicidad de unos causa desdicha a otros; así que durante un sábado por la noche, mientras la feliz pareja ofrecía un gran banquete en su castillo, el Conde de Forez, hermano de Raymondin, le insinuó que Melusina se negaba a verlo los sábados porque seguramente estaría reuniéndose con algún amante. Aunque en un principio Raymondin, se negó a escuchar las palabras de su hermano, no tardó en sentirse carcomido por los celos y subió hasta la habitación de Melusina, donde la espió mientras se bañaba y pudo darse cuenta de su gran secreto. Se sintió avergonzado por haber roto su promesa y decidió no contarle nada a Melusina.

Tiempo después, Geoffroy, el sexto hijo, entró en disputa con su hermano Freimond y lo asesinó, junto con el resto de los monjes que habitaban en el convento. Raymondin se sumergió en una rabia que lo cegó y acusando a Melusina de traer la desgracia a su familia la llamó serpiente; fue en ese momento que Melusina se dio cuenta que Raymondin había roto su promesa y conocía su secreto, lo que la hizo sentirse profundamente ofendida y furiosa huyó volando del castillo de Lusignan, dejando la promesa de que volvería sólo a llorar la muerte de cada uno de los Lusignan.
De Raymondin sólo se sabe que arrepentido por su actitud se fue a la Montaña de Monserrat donde murió como hermitaño. De Melusina se cuenta que muchos la vieron volando alrededor del castillo cada vez que algún descendiente de su familia iba a morir, hay quienes afirman haberla visto bañándose en la “Fuente de la Sed” donde conoció a su amado Raymondin.


Datos de interés sobre Melusina

  • Su nombre en griego significa «que es dulce como la miel».
  • Aunque parece que el origen de esta leyenda es francés, alemanes, y chipriotas la reclaman como propia.
  • El agua, en la mitología clásica, se ha relacionado siempre con la fecundidad.
  • Los enlaces entre mortales y hadas parecen estar sujetos, desde tiempo inmemorial, a unas leyes singulares que consisten en que el hada pone condiciones y el aspirante a su mano las acepta incondicionalmente, deslumbrado en un principio para luego faltar siempre a su palabra, y el hada, siempre también, decepcionada, retorna a sus orígenes acuáticos.
  • Aunque las tres hermanas fueron malditas, ningún efecto de la maldición recayó sobre las hermanas de Melusina.
  • Raymondin y Melusina tuvieron diez hijos.
  • Esta leyenda sirvió de inspiración a la autora A.S. Pyatt a la hora de escribir su novela Posesión.

Melusina y Starbucks

¿Conoces esta famosa franquicia de café?

Si la respuesta es afirmativa, quiero que ahora te concentres y traigas a la mente su logo. De todas formas, por si no lo consigues, o simplemente no te apetece te lo voy a dejar aquí, para que lo tengas a mano:



Exacto. La imagen que viene impresa en todos los vasos de café de esta famosa marca es Melusina, el hada cuya leyenda acabamos de leer.

Esta imagen se eligió a partir de su nombre, incluso antes de haber visto cualquier imagen de la misma.

Los creadores de esta famosa firma de café, Jerry Baldwin, Zev Siegel y Gordon Bowker, todos ellos grandes aficionados a los libros y al mar, encontraron este nombre mientras leían leyendas nórdicas.

Melusina hacía coincidir las tres grandes pasiones de estas tres personas: la literatura, el mar y el café. Por ello, decidieron adoptar esta imagen como logotipo, con el objeto de homenajear a los navíos que en la antigüedad transportaban los granos de café por las distintas partes del mundo.

Qué curioso, ¿verdad?

Espero que os haya gustado esta leyenda que os he traído y los datos de interés que he podido recopilar. Personalmente, adoro hacer este tipo de entradas. Estas historias llaman mucho mi atención.