martes, 19 de enero de 2016

Reseña de «Cuentos del abuelo III» de Gabriel Rodríguez de las Heras (viveLibro)

Hoy os traigo la última de las reseñas de los tomos de Cuentos del abuelo. Espero que hayáis disfrutado leyéndolas tanto como yo con los libros, pero todavía nos queda esta: reseña de Cuentos del abuelo III, de Gabriel Rodríguez de las Heras (viveLibro)



Título: Cuentos del abuelo III
Editorial: viveLibro
Género: Infantil
Número de páginas: 98
Año de publicación: 2015
Precio: tapa blanda 9,50 €





El burro presumido Palomo era un asno muy bello pero muy tonto. Confundía la B con la V y era el último de la escuela. Los animales de la granja se reían de él y de su forma presumida de vivir. Pero tenía un amigo: el espejo de su casa, que se convirtió en su conciencia y lo enseñó a comportarse, hasta conseguir que todos lo aceptasen. El osito lengua de trapo Los osos eran enemigos entre sí porque hablaban idiomas diferentes y no se entendían: los osos blancos peleaban con los panda; estos, con los grises, y los negros mordían a todos los demás. Pero nació un osito que chapurreaba una lengua extraña y desconocida que tuvo la virtud de que todos se hicieran amigos... La niña aprendiza de hada Blanquita era una niña aprendiza de hada a la que le gustaba jugar al fútbol, subirse a los árboles y corretear. En su atolondramiento rompió su varita mágica y para no ser castigada la ocultó y trató de arreglarla por su cuenta, llegando a mentir a su madrina. Un acto de valentía arriesgándose por salvar a un gato vino en su ayuda.




Con esta entrada llegamos a la última de las reseñas de los tomos de Cuentos del abuelo. Estos tres volúmenes han ocupado muy poco espacio temporal comparado con lo que me han hecho sentir. Leerlos ha sido una experiencia increíble. Han conseguido que volviese a tener únicamente cinco años, lo que me ha servido para recordar cómo mi abuela solía leerme cuentos cuando no levantaba más de un metro del suelo. Ya, únicamente por eso, os recomiendo a todos estos tres tomos: Cuentos del abuelo I, Cuentos del abuelo II y Cuentos del abuelo III. Pero, ya que estamos aquí, ¿por qué no hablar un poco del último?

Tal y como me sucedió con las entregas anteriores, este libro no duró más de una tarde en mis manos. Vale que son únicamente noventa y ocho páginas, pero en ocasiones leer esta cantidad se nos hace muy pesado. Cuentos del abuelo III es todo lo contrario. Leerás los relatos sin darte cuenta y, sin esperártelo, te plantarás en la hoja final del libro. Mientras que el primero me ayudó a pasar una mala racha y el segundo a desesestresarme antes de un examen final de la Universidad, esta tercera entrega ha conseguido devolverme la energía después de acabar exhausto de una de estas pruebas universitarias. Los tres han contribuido en mucho.

Este tomo consta de otras tres historias: El burro presumido, La niña aprendiz de hada y El oso lengua de trapo. Con diferencia, El burro presumido es mi cuento favorito, no sólo de esta entrega, sino de todas en general. Me parece que es la historia en la que Gabriel Rodríguez de las Heras se ha sentido más cómodo escribiendo. Me ha encantado tanto la forma de narrarlo, como los personajes y lo que quiere contar, lo cual lo hace a la perfección el autor.



En esta entrega nos encontraremos que las tres historias giran alrededor la importancia de hacer buenas acciones, de que es mejor entendernos con palabras que con la violencia y que la mentira no es la solución. Todos estos temas serán tratados perfectamente por unos relatos en los que los personajes encarnarán cada uno a la perfección.

Todo ello acompañado, de nuevo, de unas ilustraciones que dan ganas de quedarse a contemplarlas. Durante estos días he estado compartiendo algunas por las redes sociales porque he quedado totalmente prendido de ellas. El burro castigado con orejas de burro es precioso.

La verdad es que me ha dado mucha lástima terminar estos libros. Me lo he pasado en grande con ellos rememorando mi infancia y aprendiendo que la literatura no tiene edad, que todos podemos disfrutar de cualquier tipo de historias. Solo me queda volver a agradecer a Gabriel Rodríguez de las Heras el transportarme hasta mi infancia de nuevo. 

Recomiendo encarecidamente estos tres tomos de cuentos.


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