jueves, 4 de febrero de 2016

Impedimentos para leer en el tren — Carmelo Beltrán



Últimamente he estado viajando bastante en tren y, como podéis imaginar, siempre voy con un libro debajo del brazo —o varios, como la última vez—. Ninguna forma mejor que pasar las cinco horas de trayecto que perdiéndome en las páginas de alguna novela. Es mejor pensar que estás en un mundo de fantasía que sobre unas vías de hierro. Sin embargo, durante estos últimos recorrido he descubierto una serie de factores que impiden que te concentres en lo que tienes delante. Por eso vengo a hablaros de impedimentos para leer en un tren.



Tu acompañante




Parece una tontería, pero tu acompañante puede ser el mayor impedimento para que leas durante un viaje. En el mejor de los casos será una persona divertida y hará que se te pase incluso más rápido que si estuvieses con un libro, pero también es posible que te encuentros con el típico compañero aburrido que no tiene nada para entretenerse. Estos son lo peor.

Para que os hagáis una idea, esta es la persona que no se le ha ocurrido llevarse nada para entretenerse durante las siguiente cinco horas de viajes, que en cualquier momento que tu te pongas a leer, escuchar música u otra cosa te acusarán de pasar de ellos.

#StopAlCompañeroMartirio

La mujer que ronca




Digo mujer porque nunca me he encontrado un hombre que causase semejantes ruidos en el vagón.

En el último viaje que realicé tenía a mi lado una persona que se tiró durmiendo las cinco horas que duraba el viaje, y os aseguro que el sonido que producía no era la banda sonora más apropiada para la historia de misterio que tenia entre mis manos.

La gente que habla por teléfono




Pero vamos a ver, ¿no hay unos carteles que dicen que para hablar por teléfono te salgas a las plataformas? Pues no, junto con la mujer ronquido teníamos a la teléfonos. Durante más de tres horas estuvo con el auricular pegado a la oreja. 

Si haces esto, por lo menos ten la decencia de hablar en susurros, por favor. Que me da igual las vacaciones que te diste en Navidad.

La música sin auriculares



¿Por qué? ¿Por qué escuchas música sin auriculares? Si quisiese que una melodía llenase un espacio cerrado me iría a un concierto o a una discoteca, no a un tren. Un poco de respeto con el resto de viajeros.

Si yo soy el primero que escucha música a todas horas, pero siempre me acompañan mis auriculares. ¡Que no ocupan espacio! Y además, en el tren siempre nos dan unos…

La persona de al lado se pone una película buena




Para acabar esta lista de impedimentos toca hablar de uno positivo. Más de una vez he tenido a mi lado a la persona que se saca una tablet de la mochila y comienza a ver una película con la que acabo quedándome embobado. Doy gracias a que la ven en inglés y puedo leer los subtítulos. 

Así uno no puede leer, pero oye, se agradece también el cine.


¿Te has encontrado con alguna persona así en tus viajes? ¿Algún caso que quieras destacar? Déjalo en los comentarios.





10 comentarios:

  1. Cuantísima razón, compañero. Lo peor, los que van hablando por teléfono tan fuerte que se entera todo el vagón. Detestable!!

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  2. Cuantísima razón, compañero. Lo peor, los que van hablando por teléfono tan fuerte que se entera todo el vagón. Detestable!!

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  3. ¡Hola!

    Pues la verdad es que yo no suelo leer en transporte público ni en coche ni nada por el estilo por el simple hecho de que no me concentro si hay el mínimo ruido xD Ya con música o película de fondo, aún menos x) Pero por desgracia sí que me he topado con el primer impedimento...el típico amigo que espera a que te pongas a leer para interrumpirte con una chorrada xD

    ¡Besos!

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    1. Ya ves, Esther. Menos mal que nosotros somos más fuertes jajaja.

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  4. Y que te parece el tipo random que se pone a cantar por burlerías en medio del tren? Me ha pasado alguna vez. Y los grupitos de adolescente dando voces... Cuatro años llendo en tren a la universidad da para mucho XD
    besoosss!

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  5. Hola, me ha pasado, pero no en tren. Antes, tenia que durar una hora en bus para ir al trabajo, todos los días, ida y vuelta. Y esa era mi hora feliz. Porque me ponía mis audífonos, y con un buen libro, dejaba al mundo fuera. Pero de vez en cuando me pasaba el impedimento del acompañante, una persona que tiene que ir hablando el viaje entero.
    Ahhh y lo peor es que no siempre era un conocido. XD

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