lunes, 2 de mayo de 2016

El día en blanco del lector | Carmelo Beltrán

Hace unos días publiqué una entrega de la sección Pregunta de la Semana en la cual os preguntaba qué hacíais una vez que termináis de leer un libro. Como ya es costumbre en este tipo de entradas, también os conté brevemente mi punto de vista y, sorprendentemente, bastantes de vosotros coincidisteis conmigo, así que me he animado a desarrollar una entrada un poco más larga al respecto. Por si no la habéis leído, mi rutina lectora me hace dejar un día entre la finalización de una lectura y el comienzo de otra nueva. Tras ver vuestras respuestas me he parado a reflexionar por qué tengo tan interiorizada esta conducta, y mis conclusiones son las siguientes.


¿Por qué dejo un día en blanco entre lecturas?


Durante mis primeros años como lector no realizaba esta acción, fue algo que apareció posteriormente cuando las obligaciones empezaron a acaparar más tiempo del libre y había que priorizar la calidad de las lecturas ante la cantidad. En ese tiempo intentaba mantener el mismo ritmo, por lo que me obligaba a continuar una lectura tras otra para poder seguir la misma tendencia. Pronto, esto se manifestó como un error, ya que disfrutaba menos de las tramas y sufría ansiedad por llegar a una determinada cifra. Así que decidí parar, lo cual me ha permitido:

No mezclar historias: puede parecer una tontería, pero yo soy de esos lectores que no pueden disfrutar al mismo tiempo de varias novelas porque se me mezclan tramas, personajes y motivaciones. Cuando leía sin parar dme pasaba algo muy parecido. Sin tiempo para digerir el final de una novela implicaba que no estaba concienciado para adentrarme en una nueva.

Tener tiempo para elegir otra novela: una de las consecuencias de solo querer leer, leer y leer más es que no tienes tiempo para elegir tranquilamente una novela. Vas a la estantería y coges la primera que pillas o la que te «toque» por orden, algo que acaba afectando a tu gusto por la literatura, ya que si no consumes lo que te pide el cuerpo al final se notarán sus efectos.

No saturarse de leer: aunque ya lo he dicho antes,  creo que es menester repetirlo una vez más. Leer sin parar acaba saturando, acaba siendo una obligación. Yo llegué —hace muchos años— hasta un punto en el que si no leía y mantenía el ritmo me sentía culpable. Leer era rutina y no ocio, algo que nunca se puede permitir.



Por estas razones, entre otras, comencé a dejar un día en blanco entre cada lectura hace algunosaños.

Refrescar nuestro hambre lector


Ya he hecho referencia en el apartado anterior, pero encuentro necesario repetirlo: no saturarnos aumenta nuestro hambre lectora, no saturarnos nos hace seguir queriendo viajar entre distintos mundos, no saturarnos nos hace enamorarnos más de la literatura.

Darnos un respiro entre cada novela nos permite degustar las historias todavía más. Terminar un libro y poder saborearlo es uno de los mayores placeres que tienen los lectores. No nos privemos de ello.

Lo más importante, y que a mí me costó aprender, es que cuando el cuerpo no te pide leer no le tienes que forzar. Hay cientos de ocios que pueden suplirlo, aunque mi favorito son las series y el cine. ¡Anda que no puede pasarme tiempo delante de un televisor! Y ahora con Netflix mucho más…



Espero que esta entrada distinta os haya gustado y os haya hecho reflexionar un poco. ¿Os ha pasado algo parecido a vosotros alguna vez? Dejádmelo en los comentarios y nos leemos pronto.

@CarBel1994

6 comentarios:

  1. A medida que he ido leyéndote estaba viéndome reflejada en tus palabras. También tuve esa etapa de devorar libros sin parar, uno tras otro, sin pausa, por la razón que comentas. Se llegó a convertir en una obligación y el ansia por una cifra. Por esos motivos decidí parar y, tras encontrar trabajo, mi ritmo de lectura bajó muchísimo, de echo tuve una etapa en la que el cuerpo no me pedía en absoluto leer y mi blog quedó abandonado :(
    Pero las etapas pasan, también ahora soy más selectiva con lo que leo y me tomo mi tiempo para disfrutar un buen libro. La lectura es uno de esos placeres lentos e intensos.
    Una publicación genial, me gusta poder conocerte un poco más.
    Un abrazo ^-^

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    1. Muchas gracias, Sary.

      Otra consecuencia de que ahora soy más selectivo y que me tomo mi tiempo entre lecturas y tal, es que el blog ha cambiado bastante su destino. Antes había sobre todo reseñas, ahora también hay, pero intento abarcar otros ámbitos de la literatura y series.

      Creo que ha mejorado.

      Un saludo.

      PD: Sí, el trabajo se nota a la hora de leer.

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  2. Por sistema no dejo siempre un dia entre lectura y lectura pero si es cierto que muchas veces me apetece desconectar del todo del libro que he terminado antes de empezar una historia nueva. Esto me pasa sobre todo si el libro me ha gustado mucho y la historia me ha absorbido por completo. Cuando termino un libro asi me quedo como '¿que hago con mi vida ahora?'. Pero cuando un libro no me ha gustado necesito empezar otro libro cuanto antes para quitarme ese mal sabor de boca. No se si me explico. Interesante entrada.

    Saludos

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    1. Muchas gracias, Netfis.

      Yo también he tenido muchas veces la sensación de vacío tras terminar una historia que me haya gustado mucho.

      Me encanta verte por aquí.

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  3. Uy, y muchas veces además. Como un libro no me guste o se me haga pesado suelo empezar con otro en busca de algo que me motive más, no me gusta dejarlos sin acabar pero en caso de tener una lectura tediosa me cuesta encontrar el momento para retomarla. Por eso suelo intercalar entre unos géneros y otros, porque haya variedad y no me canse nunca.

    Aquí tienes una nueva seguidora. Espero que también te pases por mi blog y así podamos leernos a partir de ahora.
    Un saludo! :)

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    1. Es una buena táctica, Meg.

      No te conocía. Voy a pasarme ahora mismo por tu blog.

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