viernes, 13 de mayo de 2016

Entrevista a Felipe Ortín




El Rincón de las Páginas (RP).- Lo primero de todo, Felipe, muchas gracias por prestarte a la entrevista. Esperemos que sea interesante para el público, ¿vale?

Felipe Ortín.- Bueno, más que esperar que sea interesante para el público, yo estoy REZANDO porque sea interesante para el público. Le he dado ya la vuelta tres veces al rosario, he puesto perejil fresco a San Pancracio, un chuletón a San Papeo (porque come mucho) y una ramita de apio a San Francisco de Asís, que es vegetariano por aquello del amor a los animales y tal. Con eso espero ganarme el favor de los santos y, de paso, que se obre el milagro de que el público se interese por mí.


RP.- ¿Qué clase de trauma te ha pasado en julio? ¿De donde sale la idea para la novela?

FO.- No, no, usted se confunde. Trauma no…;  ¡trama!..., ¡trama!. En Idus de Julio, como bien dice el título de mi novela, la trama se desarrolla en el mes de julio. Aunque bueno, igual a algún lector le produce un trauma, quién sabe. Pues la idea, sinceramente, no sé de donde salió. Simplemente, mis taradas neuronas decidieron irme dando impulsos eléctricos y, poco a poco, la fui escribiendo. De hecho, cuando más activo soy es por la noche. El título de la novela se me ocurrió… ¡durmiendo!

RP.- ¿Cómo es un día normal en la vida de Felipe? ¿De dónde viene la inspiración?

FO.- Pues la diana, con toque de corneta, redoble de tambor y las notas del “Quinto levanta”, se produce a las 5.30 de la mañana. Sobre las 6:00 ya estoy sentado en el ordenador…, bueno, no encima, sino delante. Más o menos a las 7:00 desayuno y a las 9:00 me voy a nadar a hacer unos largos…poca cosa, unos 4.000 metros. Luego vuelvo a casa y sigo escribiendo hasta la hora de comer, tras lo cual, me planteo la mejor estrategia sobre qué postura coger en la cama para llevar a cabo una siesta de baba. Después de sacarme las legañas, sobre las 16.00, estoy nuevamente trabajando. Así hasta la hora de cenar, con alguna espumosa birra mediante. Y, como las gallinas, sobre las 22.30 ya estoy metido en la piltra.

En cuanto a la inspiración, normalmente me suele venir después de la espiración en un proceso cíclico denominado respiración, ¿sabe? Primero tomo aire y luego lo suelto, es una cosa que hago, básicamente, para seguir vivo. Y yo creo que la primera inspiración me vino cuando el descastado del ginecólogo que me trajo al mundo me colgó boca abajo como un jamón serrano y me dio dos nalgadas en mi tierno y recién estrenado culete…. ¿cómo dice?... ¿perdón?... ¡Ahhhhh! ¡Que usted no se refiere a eso! ¡Se refería a la Musa! ¡Acabáramos!...., disculpe mi burrez. Pues mire usted, caballero o caballera, a la Musa Talía le pago por horas. Lo que pasa que lo hago en negro y sin contrato y la tía se ha hartado y se me ha sindicalizado con la Terpsícore, la Euterpe y otras seis harpías más que me boicotean el cotarro. En fin, a ver si aprueban la nueva reforma laboral y entonces podré explotarla con un sueldo miserable a cambio de tenerla encadenada a la pata de mi mesa para producir más literaburra de la mía a un precio más barato.

RP.- ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir?

FO.- Recoger la casa. Soy incapaz de escribir una línea si la cama está sin hacer o si el fregadero está lleno de platos. Si eso ocurre, me pongo la cofia y el delantal y…, manos a la obra. Paso la aspiradora que es un primor, oiga, con un arte que ni Freddy Mercury en el video  de “I want to break free”, aunque eso sí, sin bigote… y sin plumero.



RP.- ¿Qué es más satisfactorio: el proceso de escribir la novela o poner el punto y final? ¿Cuánto tiempo dedicaste a escribirla?

FO.- Lo que más me gusta es el proceso de escribir en sí mismo. Buscar documentación, imaginarte las escenas, plantear lo que va ocurrir, solucionar los atascos cuando la aterradora página en blanco se planta delante de ti y la Musa está en huelga; todo son retos que intentas ir solucionando, superándote a ti mismo, lo cual te genera un gran sentimiento de triunfo. Porque no hay mayor triunfo que superarse a uno mismo. Y otra cosa que me apasiona es que eres el dios de tu universo. Cuando eres lector sólo puedes darle al “play” y ver la película. Pero cuando eres escritor, si no te gusta por dónde has llevado la historia, puedes rebobinar y darle un rumbo completamente diferente. El punto final por supuesto que también es muy satisfactorio, pero sólo es la guinda del pastel y a mí, como buen troglodita que soy, me gusta comerme la tarta entera.

En cuanto al tiempo que dediqué a Idus de Julio, fueron muchos ratitos sueltos, pues mi trabajo no me dejaba mucho margen para escribir, así que más o menos tardé unos dos años. Ahora me he tomado un periodo sabático, alejado del mundanal ruido y del estrés laboral, para desarrollar una segunda historia que tengo en el horno y para la cual necesito todo los minutos de los que pueda disponer…, que, por cierto, estoy perdiendo con usted en esta entrevista…, téngalo en cuenta para cuando yo gane el premio Pulirse…, sí, sí, Pulirse, porque me pienso gastar toda la pasta gansa del Pulitzer.

RP.- ¿Quién es el autor del que más has bebido como escritor? ¿Cuál es tu autor favorito?

FO.- Pues sinceramente, creo que del autor que más he bebido es un tal Vichy Catalán aunque su prosa no es muy de mi gusto, porque siempre acaba todas sus historias con el mismo y poco ingenioso final: “embotellada en Caldes de Malavella”. Sinceramente, creo que debería cambiar un poco su estilo de literatura, aunque bueno, en general, siempre me deja un buen sabor de boca.

En cuanto a mi escritor favorito, no tengo un ídolo literario por así decirlo. Leí mucho a Stephen King durante una época, me encantaba Edgar Allan Poe y, por supuesto, también me gustan Tolkien o Ruíz Zafón. Pero creo que si he de destacar a algún autor por el que sienta especial predilección y admiración serían Eduardo Mendoza y Enrique Jardiel Poncela, ambos maestros de la ironía.

Aunque si quiere que le cuente un secreto, quién realmente creo que más me ha influido es Francisco Ibáñez con su incomparable Mortadelo y Filemón, por las situaciones hilarantes y descabelladas que plantea en sus historietas. De hecho, un buen amigo mío, escritor y pintor, Ramón Gasch, dice que, cuando me lee, ve viñetas de cómic. Sinceramente, no sé si mi amigo cuando lee le pone algo más al tabaco de liar, pero no deja de ser un motivo de halago para mí.

RP.- Dime un libro, una canción, una serie y una película.

FO.- “Sin noticias de Gurp”, de Eduardo Mendoza o “La Tournée de Dios” de Jardiel Poncela, con ambos libros me desternillé de risa. En cuanto a series, “Dos hombres y medio” por su atrevido y divertido estilo de tocar temas delicados. De películas destacaría, “La vida es bella” o “Intocable” porque no dejan de ser tragedias tomadas con mucho humor. Y es que, como decía Eduardo Galeano, “el humor tiene la capacidad de devolverte la certeza de que la vida vale la pena”.

Finalmente, como canción, elegiría “Thunderstruck” de AC/DC, que no tiene la más puñetera gracia, pero que cada vez que la escucho, me desmeleno.



RP.- ¿Qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?

FO.- Supongo que usted aún no se ha leído mi libro y entiendo que todavía no quiere desterrarme a un iceberg flotante de la banquisa de Alaska, sino a una paradisiaca ínsula con sus palmeras, cocos y playas espectaculares donde brille el sol permanentemente. Siendo así, me llevaría mi portátil para seguir escribiendo, la colección completa de Superhumor de Mortadelo y Filemón y, por supuesto, a mi señora esposa que es único ente pluricelular de este planeta capaz de comprenderme, por no decir, aguantarme.

RP.- ¿Qué función crees que tiene internet en la difusión de una obra?

FO.- Es fundamental. Como bien dicen mis amigos de la Agencia Literaria Sandra Bruna, lo peor que le puede pasar a un escritor no es que sea bueno o malo, sino desconocido. Por tanto, yo; que era un analfabestia digital que odiaba las redes sociales, como faisbu, tuister, guasap y los blosss; he tenido que vender mis principios para obtener otros finales. En definitiva, como decía Groucho Marx, “si no le gustan mis principios, aquí tengo otros”, por tanto, me vendí al diablo y, hoy por hoy, tengo faisbu, guasa y, aprovechando estas líneas para promocionarme, mi propio blosss. El blosss del ORTINorrinco, no confundir con ornitorrinco que aunque parecido no es lo mismo,  donde publico mis historias cortas con el fin de divertir a la gente. Si les apetece visitarlo podrán encontrar a mi alter-ego en www.felipeortin.wordpress.com y valorar así si les conviene leer mi novela, Idus de Julio.

RP.- ¿Dulce o salado?

FO.- La verdad es que soy un tragaldabas que come de todo, así que depende de lo que me pida el cuerpo en cada momento. A veces salado y a veces dulce.

RP.- ¿Cuánta miopía tienes?

FO.- La suficiente como para que en una competición de tiro con arco entre y un  topo y yo, ambos acertemos a asaetear a los jueces en lugar de a la diana. Se supone que la miopía es aquella enfermedad visual que impide que veamos de lejos, sin embargo, tengo tanta que, para mí, lejos significa diez centímetros. Cuando empiece con la presbicia tendré que amaestrar un murciélago para que me ayude a detectar los obstáculos por ecolocación.

RP.- ¿Qué piensas de la piratería?

FO.- Después de que a algún desalmado se le ocurriera la saga completa de Piratas del Caribe y traer al mundo a Jack Sparrow, yo los colgaba a todos por los pulgares del palo mayor y los dejaba a secar una temporada. Mentiría si dijera que nunca me he bajado una peli o una canción gratis, sin embargo, es una cosa que hice muy pocas veces. Hace tiempo aprendí el esfuerzo que le supone a cualquier artista crear una obra, sea del tipo que sea, para que luego no se valore su trabajo. Hoy en día, hemos perdido el norte y somos capaces de gastarnos 600 ó 700 euros en un teléfono móvil, dándole a grandes compañías unos beneficios bestiales, mientras que comprar un libro digital por unos miserables tres euros o una buena novela por doce nos produce urticaria, paludismo y espasmos musculares. Tal vez ahí esté el truco, mientras fomentan la ignorancia, nos distraen con zanahorias que no sirven de nada.

RP.- Véndete, ¿por qué deben comprar tu libro?

FO.- Hombre por deber, deber, lo que se dice deber, digamos que podríamos emplear términos más razonables, tales como sugerir, aconsejar, asesorar, recomendar…, vamos, resumiendo, que si no se lo compran me cago en sus muelas pero, eso sí, sin rencor alguno.

No obstante, si usted quiere que yo le recomiende mi novela al público, lo hago sin más. Aunque luego no me venga con que los efectos secundarios de su lectura han producido algún ictus, aneurisma o algo similar. La responsabilidad se la pasaré a usted, que lo sepa.

Queridos leedores y leedoras, pues como escribidor que soy aún no puedo llamares lectores y lectoras; yo les recomendaría que si quieren pasar un rato divertido se leyeran mi novela, pues está escrita con la intención de sacar alguna sonrisa a quién tenga el valor de adquirir Idus de Julio. El humor es muy subjetivo y cada uno tiene el suyo, así que no todo el mundo reacciona igual ante ciertas situaciones. De las críticas que he ido recabando, hay gente que me ha dicho que se ha partido de risa, otros que se han sonreído y uno o dos a los que no les ha hecho gracia. Sin embargo, en general, todos opinan que es de lectura fácil, amena, que engancha y que deja buen sabor de boca.

Por si son reacios y aún no lo tienen claro, les invito a que visiten mi recién estrenado blosss, www.felipeortin.wordpress.com, dónde podrán leer historietas de no más de cinco minutos, con las que podrán divertirse un rato y hacerse una idea de mi estilo… si es que no lo han comprobado ya con esta interviusss.

Y hasta aquí mi consejo y asesoramiento de por qué deberían leerse mi novela. A partir de  aquí, sólo me queda suplicar y arrástrame por el suelo, que también es loable y digno si consigo el objetivo: “Por Diooooooooosssss, léansela…, se lo ruegooooo,…., que el ambre de escritor es mu mala,…., tan mala que no tiene ni “h”….”

Y después de haberme arrastrado como un vulgar nematodo o gusano de la col, más bajo no puedo caer, así que espero haber logrado darles pena penita pena y que se atrevan a leer Idus de Julio, donde encontrarán acción, sonrisas, lágrimas y suspense (o suspenso en el caso de que no les guste, aunque yo, como padre de la criatura, le pondría un notable alto). Lo dicho, podrán adquirirla en http://www.sb-ebooks.es/l/idus-de-julio/ a través de la plataforma digital que les vaya mejor.

 RP.- Plantea una pregunta al entrevistador

FO.- ¿Hacemos unas birritas, mi querido compadre?… o commadre, caso sea usted mujer.

RP.- Yo a las birritas me apunto cuando haga falta.

Hasta aquí la entrevista a Felipe Ortín. Espero que la hayáis disfrutado. Ha tardado tiempo en ser publicada porque por alguna razón se perdió por los emails y la hemos rescatado ahora.

Carmelo Beltrán.

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