sábado, 30 de julio de 2016

Institutos, ¿crean o destruyen lectores potenciales? | Pregunta de la Semana

La pregunta de la semana anterior fue todo un éxito. Quería conocer vuestras opiniones acerca del mundo Disney actual y todas vuestras respuestas me hicieron pensar y ver las cosas desde otro punto de vista. Es más, son estas respuestas las que me han hecho decidirme a realizar un vídeo al mes en el que comente vuestras palabras, ya que creo que todos juntos podemos sacar algo de mucho valor. Pero bueno, que me voy por las ramas como cada mañana, que toca una nueva cuestión y es la siguiente: Los institutos, ¿crean o destruyen lectores potenciales?



Los institutos, ¿crean o destruyen lectores potenciales?



Yo soy de esas personas que piensa firmemente que los institutos destruyen el gusto por la literatura de muchas personas. Su obsesión por querer meter a la fuerza clásicos en jóvenes de doce o trece años, en lugar de buscar libros más modernos, más fáciles de leer y más interesantes para ellos que pudieran ofrecerles los mismos valores, hace que al final todas estas personas rechacen de facto esta maravillosa forma de entretenimiento que es la literatura en pos de otras igual de buenas como el cine, las series o los videojuegos.

El punto es que yo creo que se podría hacer muchísimo mejor a la hora de elegir qué libros hay que hacer leer a los niños, e incluso pienso que se podría ser mucho más flexible y dejar que sea el propio alumno el que elija en qué mundo quiere perderse.

Tampoco quiero aburriros mucho más, aunque os aviso que se cierne una entrada larga y profunda sobre mi opinión al respecto, aderezada con pequeños tintes de mi experiencia personal.

Espero vuestras respuestas entonces: Los institutos, ¿crean o destruyen lectores potenciales?

Carmelo Beltrán
@CarBel1994

11 comentarios:

  1. Pues en esta cuestión comparto tu punto de vista: el sistema de educación destruye de una manera bestial los potenciales lectores. Mi generación por ejemplo se salvó gracias al fenómeno de Harry Potter, pero no conozco a nadie que diga que por las lecturas obligatorias estudiantiles vio el amor por las letras, si no al revés.

    Es más de esa época y el mago literario más famoso tengo la anécdota que me los regalaron y por tener una lectura obligada en el periodo de vacaciones, me incautaron Harry Potter hasta terminal la lectura de la escuela... ¿Consecuencia? Que ahora cada vez que oigo La isla del tesoro solo tengo sensaciones negativas :-p jajaja

    Otras malas experiencias de otros periodos me hacen defender este hecho, ya que tranquilamente te puedo decir que mientras fui estudiante, solo hubieron dos trimestres en toda mi vida que fuera un acierto o un acercamiento a autores/géneros que desconocía. Todo lo demás ha sido destructivo y es una lástima, porque quizás con otra táctica me hubiera aficionado a más ramas literarias.

    ¡Un abrazo, crack!

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  2. Pues sinceramente yo no comparto esa opinión. Un instituto es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. El profesor de y literatura tiene como mucho cuatro horas a la semana para comentar a los chicos libros y obras que, seguramente, no volverán a ver en su vida. ¿Qué hacer? ¿Decirles que lean fenómenos actuales tipo "Harry Potter" por eso de que no se aburran? ¿Por qué la propia cultura si se cuenta bien ha de ser aburrida? ¿No es ya prejuicios partir de ese postulado?
    Pienso que la literatura española no es buena ni mala, quien es bueno o malo es el profesor que sabiendo quienes son sus alumnos elige lecturas adecuadas para esos periodos que está explicando y que en clase sabe comentar con ellos esas obras haciéndoles descubrir aspectos que ellos no alcanzarían a ver por sí solos dada su dad pero que al exponérselos les preparararàn para cuando ya en su vida adulta decidan -algunos lo harán, ¡seguro!- tomar entre sus manos textos de nuestra historia literaria.
    Siempre habrá irreductibles, pero eso pasa con la literatura y con las matemáticas, con todo. También hay malos profesores de literatura, de matemáticas, de física... que harán aborrecer a quienes tengan la desgracia de ser sus alumnos esas materias; pero lo anterior no quita para que lecturas clásicas puestas a chicos de 15 ó 16 años vayan a ser una fábrica de antilectores

    Es mi opinión. Un abrazo

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  3. Es un tema complicado, pero hay que recordar primero que el amor por la lectura es algo que se debe inculcar desde la casa, desde la familia. La familia es la base para el desarrollo de una persona, el instituto es solo un complemento, un lugar donde nos dan las herramientas necesarias para completar ese desarrollo.
    Por otro lado también hay que tener en cuenta que dentro del ámbito educativo hay distinto tipos de maestros o profesores, aquellos que van a clase a cumplir con su trabajo, estar durante las horas que se les exige y lo hacen porque es su obligación, después están los maestros o profesores de vocación, aquellos que no solo cumplen con su deber sino que además interactuan con los alumnos, son aquellos que buscan la forma en que los chicos se interesen y participen en clase, que sean capaces de ir aprendiendo de una forma más amena.
    Lamentablemente durante mi paso por el instituto, en cuanto a profesora de literatura tuve del primer tipo, una mujer que se atenía a lo que ha dado durante generaciones, los mismos libros, los clásicos o bien, autores que eran de su agrado. Daba la clase de forma tan estructurada y rígida, que resultaba una tortura. Empecé a leer a los 5 o 6 años, la tradición con mi padre era ir todos los sábados a la librería y pasarnos la mañana o la tarde sumergidos en libros y elegir cuales nos íbamos a llevar (o más bien él me iba a comprar jajaja)así que en mi caso, el habito de leer lo tenía incorporado, pero para mi fue una tortura, leer lo que esta profesora me imponía, a tal punto que hoy a mis 35 años sigo detestando la mayoría de los libros y autores que esta señora me hizo leer. Como me pasó a mi, le pasó a varios de mis compañeros que venían acostumbrados a leer. Ni hablar de aquellos que no leían, mucho menos adquirieron el amor a la lectura por medio de esta profesora.
    Por el contrario, tuve una profesora de filosofía, demasiado buena, una de esas mujeres que tienen el alma de ser maestras, la vocación de enseñar y a pesar de que las cosas que nos hacía leer no eran de mi agrado, nunca lo sentí como una tortura, por el contrario, ella busca la forma de que se volviera algo más llevadero para todos nosotros.
    En definitiva, este debate es muy antiguo y se sigue dando, porque las cosas siguen siempre iguales, por un lado porque hay familias que consideran que leer es una perdida de tiempo y no inculcan en sus hijos el amor por la lectura, y por otro porque además de que muchas veces el sistema educativo está estructurado de forma tan arcaica que ya no funciona y que si ademas le sumamos el hecho de profesores que cumplen con su obligación y no tienen vocación de enseñar, las cosas pueden llegar a dar como resultado que terminan por destruir lectores potenciales

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  4. Qué pregunta más interesante... Debo decir que, de partida, yo comparto tu opinión pese a haber sido (seguramente) de las pocas personas a las que les gustaron algunos de los clásicos que se tuvieron que leer en bachillerato (no me preguntes por qué...)

    Me contradigo a mí misma, pero no me gustaba nada que me mandasen libros en la ESO. Ya por el hecho de imponérmelo partía de la premisa de que no me iba a gustar. Me acuerdo de que esto me sucedió cuando me mandaron leer Peter Pan: estaba en esa época estúpida de que era una "niña mayor" y los niños mayores no leen Peter Pan, y no me gustó por eso. Ahora siendo una "mayor niña" tendré que volvérmelo a leer, porque vaya tontería tenía encima...

    La cuestión es que estoy de acuerdo en que mandar clásicos no incentiva la lectura, más bien la priva. Se podrían alternar clásicos con libros más modernos o incluso como propones, ¡dejar que el alumno elija el libro! Yo creo que el hecho de elegir un tema que sea de su agrado, o de que le permitan dar su opinión... lo hará no tener esa premisa de partida de que están imponiéndote algo, y además algo tan muermo como es leer para la mayoría de los jóvenes. Lo que yo opino que sucede es que es complicado hacer un seguimiento de si el alumno ha leído o no ha leído el libro si cada uno escoge uno diferente (porque esa es otra, los exámenes de las lecturas...).
    Sin embargo, también considero que leer los clásicos es importante, es cultura al fin y al cabo. Yo por ejemplo estoy muy orgullosa de haberme leído El Quijote, y si no llega a ser por el instituto...

    Es un tema complejo, pero desde luego y bajo mi punto de vista, habría que empezar a introducir cambios positivos, que incentiven el comprender lo que se lee/estudia, que propongan debates de los libros en lugar de leerlos a regañadientes, y eliminar ya el memorizar por el mero hecho de memorizar, o el leer porque hay que leer porque hay que preparar el examen de esa lectura.

    Muy buen tema para debatir, ¡lo comparto pero ya!

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    Respuestas
    1. En los centros educativos hay que fomentar el conocimiento, la capacidad de razonar y el respeto a los demás, también el sentido común. Sí, el sentido común debiera ser una materia transversal tanto en la enseñanza como en nuestra vida social; nos iría mejor. ¿Qué aliciente tiene un adolescente al leer esos libros antiguos con otra gramática y que nada le dicen? Si un libro conduce a otro libro, a qué le lleva un libro escrito en un lenguaje que les resulta extraño y no entienden. El placer se encuentra, entre otros aspectos, en la satisfacción de comprender lo leído. ¿No sería más lógico iniciar a los chicos en la lectura de textos que les inciten a la reincidencia?

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  5. Lo cierto es que comparto por entero tu opinión. Para mí las lecturas obligatorias eran un trámite que despachaba en una tarde para poder volver a mis lecturas habituales. En bachillerato me empecé. A interesar más, debido a la presencia de clásicos que, en varios casos, tuve que releer.

    Es un debate que da para mucho más, desde luego, pero creo que estaría bien dar más libertad al alumno a la hora de escoger sus lecturas obligatorias.

    Un beso!

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  6. Creo que no desmerecen lecturas de Harry Potter o El Señor de los anillos, por poner ejemplos muy actuales y virales desde el punto de vista mediático. Sin embargo, comparto la opinión de Juan Carlos Galán porque, ante todo, el hecho de leer a los clásicos, desde la antigua Grecia hasta el Siglo de Oro, es una oportunidad impagable para enriquecer el mundo particular y fomenta una visión multidisciplinar que no se tiene o no es completa leyendo únicamente a autores modernos o best sellers de ciencia ficción. También decir que yo, por ejemplo, con diez años, me leí El Estudiante de Salamanca, obra muy divertida, o también Hamlet con fantasma de por medio y me lo pasé muy bien a la vez que descubrí un lenguaje más arcaico y una prosa relevante y antigua, un contexto histórico imprescindible para profundizar en él y analizar la vida cortesana y los valores de la época, etc. Se puede y se debe compatibilizar la variedad en la lectura, pero jamás prescindir de los clásicos de nuestra literatura desde edades tempranas. Humildemente muestro mi manera de pensar.
    Abrazos

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  7. Tengo que decir que ni estoy a favor ni estoy en contra. En mi caso me he encontrado que me han gustado algunas lecturas que han mandado en el instituto pero otras se me han hecho bastante pesadas, así que he tenido un poco de todo.

    En cambio en el colegio me parecía que lo trabajaban mucho más, porque cada cierto tiempo teníamos la visita de un autor, y teníamos que leer uno de sus libros antes para hacerle preguntas. Creo que esas visitas eran lo mejor que podían hacer, ya que conocías más allá de la historia que habías leído, y descubrías autores que te podían marcar bastante (como me pasó con Joan Manuel Gisbert).

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  8. Hola!
    Definitivamente creo que el sistema educativo español, tal y como está diseñado, no incentiva nada a la lectura. Con esto no quiero decir que no se deba fomentar la lectura de clásicos entre la juventud, sino que la mejor forma de hacerlo no es obligando a l@s alumn@s a leer un determinado título.
    Basándome en mi experiencia, recuerdo un curso en el que un profesor nos propuso una lista de libros de la cual cada uno escogía el libro que quería leer (la lista era extensa). En esta lista, teníamos tanto libros clásicos como contemporáneos, pero teníamos total libertad para escoger un libro para cada trimestre. Recuerdo que yo elegí "El principito" y ahora es una de mis lecturas preferidas, cosa que quizás no ocurriría si me viese obligada a leerlo y no por propia elección.
    En resumen, creo que lo importante es fomentar la lectura, sea del género que sea y sea clásico o no, ya que al fin y al cabo es cultura. De hecho, fomentando la lectura lo que se consigue es abrir la mente y quizás sentir curiosidad por algunos clásicos. En mi caso, yo me leí algunas obras de Shakespeare y el Quijote por pura curiosidad; algunos los disfruté más que otros, pero sobre todo la decisión de leerlos fue toda mía.

    Saludos!

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  9. Yo creo que depende enormemente del profesor de Literatura que te toque. Yo en secundaria tuve una que nos metía novelas sentimentaloides históricas que no encajaban con mis gustos. Muchos de mis compañeros aborrecieron los libros.

    En bachillerato tuve a una de las mejores profesoras de mi vida. Hablaba de cada libro con una ilusión y una emoción que estaba deseando leerlos todos. Por ella empecé a leer teatro. Sabía entender que no a todos nos gustaban los mismos libros y hacía recomendaciones personalizadas (aunque tuviese lecturas obligatorias aparte).

    El sistema es malo, pero los profesores son fundamentales.

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  10. ¡Buenas!

    Como ha dicho Rafa. yo creo que depende muchísimo también del profesor. Es decir, pueden quizá ponerte un clásico y que dicho profesor lo trate de una manera que llame la atención a todo el mundo y que acabe hasta gustando, y luego hablarte de un libro más contemporáneo con un target destinado a adolescentes y que quizá de normal llamase más la atención, pero tratarlo de una manera que lo haga poco interesante y aburrido.

    Además, creo que este es un problema que viene de antes del instituto, de manera casi cultural tenemos metido que leer es para frikis y aburrido, algo ya visible en los niños más pequeños (En la primaria), donde se obliga a los niños a leer X cantidad de libros elegidos por el docente y que en la mayoría de casos no son la cosa más entretenida del mundo. Recuerdo leer en primaria más de 3-4 libros al mes por obligación, de los cuales quizá solo recuerdo dos o tres porque el resto los odié con toda mi alma y estuve a punto de cogerle asco a la lectura.

    Creo que echarle la culpa a los clásicos es ir a lo fácil. No estoy al completo a favor de la lectura obligatoria, pero sí que veo necesario que se lean X títulos clásicos para facilitar el entendimiento del temario. Es decir, tú no vas a entender el romanticismo exaltado si jamás has leído un libro de esta corriente. Un clásico bien presentado va a resultar MUY interesante y te van a entrar ganas de leerlo.

    Parafraseando a Rafa: "El sistema es malo, pero los profesores son fundamentales".

    Un saludo.

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