sábado, 20 de agosto de 2016

«Dejemos de pensar» | Relato de Carmelo Beltrán

Si insistimos en no creerlo, al final perecerá. Olvidaremos las nevadas en pleno julio o los chapuzones veraniegos durante la Navidad. Ataremos cabos y dejaremos presa a la ilusión. La ilusión que conforma sonrisas y nos permite volar. Volar cual golondrina el primer día de vacaciones, saltando entre las nubes, buscando la que sea de algodón de azúcar y poder disfrutar del sabor de la felicidad.



Dejemos de pensar, de buscar motivos, de escrutar razones que no nos llevan a ninguna parte, de unir palabras que arrebatan la magia a una realidad que es más real cuanto menos la conocemos, pues cada vez que eliminamos una casualidad lo hace también un deseo.


Quitémonos de encima todos los lastres que llevamos. Pensamientos e ideas preconcebidas que invitan a prejuzgar que una mariposa pueda bucear con la belleza de un delfín o que este puede surcar los cielos flotando entre las nubes, que te dicen que cualquier día no puedes despertar como cualquiera de ellos y sumergirte en un mundo de sueños cumplidos en el que todos saben nada y nadie sabe todo, en el que las palabras se mezclan cual galimatías secretos y que solo si soplas a la hora justa serás capaz de descifrarlos.

Gritemos, ladremos, cacareemos si es lo que necesitamos. Agitemos la sopa de letras y hagámoslas cual diente de león. Destruyamos los nombres, las etiquetas y dejemos que todo sea mostrado mediante el silencio ensordecedor que aparece tras cada canción cuando el único sonido que seamos capaces de esbozar sea el de recobrar la respiración.

Carmelo Beltrán

4 comentarios:

  1. Qué bonito... y cuánta verdad en esas palabras. Dejemos de usar tanto el cerebro y pasemos a escuchar a nuestro corazón más primitivo que, a veces, dejamos olvidado. ¡Gran trabajo!

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