lunes, 1 de agosto de 2016

Reflexionemos sobre los institutos y la literatura

Hace unos días os planteé en una pregunta de la semana vuestra opinión acerca de un tema que ha rondado mi cabeza desde que salí de las aulas del instituto: ¿consiguen estos centros fomentar la lectura o justo lo contrario, que los jóvenes de hoy en día entiendan que la literatura es algo aburrido y pesado? Tras leer todas vuestras opiniones, y después de darle muchas vueltas al tema personalmente, creo que más o menos tengo una opinión consistente formada al respecto, lo cual me ha hecho animarme a escribir un poco sobre ello y abrir de nuevo el debate. A grandes rasgos creo que los institutos destruyen lectores potenciales.



Como siempre en este tipo de post, quiero dejar claro que es una opinión personal y que aunque generalice, siempre van a existir casos que puedan llevarse todo esto por delante. Yo me baso en mi experiencia personal, y lo que más me gustaría es que me llevéis la contraria para poder enriquecer muchísimo más el post.


Institutos y literatura


Quiero abrir este post con una pregunta: ¿cuántos de aquí nos hemos enganchado a la literatura gracias a una lectura del instituto? Yo por lo menos no, y estoy completamente seguro de que la gran mayoría de vosotros tampoco, de que vuestro amor por esta expresión artística nació gracias a un factor externo a las aulas. Por tanto, ¿no debería cambiar la forma en la que todo esto se enfoca?

Sin embargo, parece que los derroteros de la educación van por otros caminos totalmente distintos. Para empezar las letras cada vez tienen menos peso en las aulas. Solo hay que ver como asignaturas como Lengua y Literatura van perdiendo peso en pos de las matemáticas y otras ciencias. Pero no solo esta, sino que las clases encaminadas a potenciar la faceta creativa y artística de los alumnos están quedando totalmente relegados por la desaparición de horas lectivas de Plástica o Música. 

El argumento que se emplea para ello es simple, y probablemente razonable desde el punto de vista de economizar el tiempo: las ciencias tienen más salidas potenciales, tienen más futuro y muchas de los puestos de trabajo de dentro de unos años se basarán en ellas. Y yo a esto quiero decir una cosa: ¿Qué mas dará? El arte no se enseña únicamente porque alguien pueda dedicarse específicamente a ello. Una educación potente en estos aspectos hace que la gente pueda aplicar todos sus conocimientos a cualquier faceta de su vida. Quizás una persona sea el mejor ejecutivo del mundo, pero para ello ha tenido que innovar, ser creativo, o en caso contrario habría desaparecido entre la marabunda de competidores similares. Una buena formación en temas artísticos implica que la gente aprenda a respetar el trabajo de otras personas, a valorarlo y a no pensar que pueden llevárselo por la cara. Lengua o Filosofía enseñan a pensar, a no dar nada por presupuesto.



Si nuestros políticos no respetan el valor de Lengua, Literatura y todas estas asignaturas, ¿cómo podemos pensar que la lectura podría ser potenciada en los centros educativos?

Durante las próximas líneas voy a tratar de no hacer demasiadas menciones a la tontería que me parece que Lengua y Literatura sean una única asignatura cuando estas no tienen nada que ver la una con la otra y voy a centrarme en el tema matriz de la entrada: ¿Potencian los institutos la literatura en sus centros? ¿Consiguen crear lectores? Mi experiencia personal es que no, que consiguen justo lo contrario, que los jóvenes no quieran ver un libro cuando salen por la puerta, y a continuación voy a tratar de explicar por qué.

La fiebre por los clásicos. ¿Por qué no apostar por novelas modernas que transmitan valores semejantes?


Soy totalmente consciente del peso que tienen los clásicos en la literatura. Son libros de mucho valor que en su época cambiaron la forma en la que se concebía la literatura. Que enseñaron, que desafiaron los valores establecidos, que se utilizaron para quejarse de todo lo que los intelectuales consideraban que no estaba bien de sus sociedades. Han pasado años y se siguen recordando. Los nombres de sus autores nunca se perderán, pero no podemos negar que la forma en la que se escribía antes no es atractiva para alguien que no tiene especial interés en leer —en la mayoría de los casos—. No podemos negar que enfrentarte a una publicación de más de varios siglos es muy difícil de digerir por alguien que no quiera tratar de leerlo. Para una persona que no ha tenido la oportunidad de enamorarse de las letras, quizás el español de hace cuatro siglos no es la mejor opción.

¿No sería mejor intentar que una persona se enamore de la literatura en las aulas y que sea él mismo el que un tiempo después sienta la llamada de la curiosidad por estas obras?

Hasta los quince años de edad (tercero de ESO) pasaron por mis manos El Camino, El Quijote, La Celestina, Las Coplas de Jorge Manrique…, que pueden estar muy bien, pero que cuando mi obligaron a leerlos me parecieron un bodrio totalmente infumable, y que probablemente ahora, con 22 años, podría disfrutar muchísimo más. Eran libros lentos, aburridos, que brillaban por su falta de dinamismo… y toda la clase odiábamos leerlos. Con ellos no consiguieron que nadie se animase a coger un en casa, sino todo lo contrario. Durante toda aquella época yo rechazaba la literatura. No me gustaba, no me atraía. La asociaba a malas experiencias, a sesiones interminables de lectura que no me llevaban a ninguna parte. Era como tener que estudiar asignaturas que no me gustaban.

Y aquí es cuando yo empiezo a pensar, ¿no existen libros modernos, actuales, que empaticen mejor con la juventud y que transmitan unos valores igual de buenos o incluso mejores?


  • Harry Potter habla de amistad, de imaginación y de trabajo en equipo. De que nunca se deja a nadie atrás y de que en paz se está mejor que en conflicto.
  • La lección de August te enseña a que no hay que mirar a nadie de forma distinta porque por fuera sea diferente. Todos somos especiales a nuestra manera, todos queremos ser felices. Un rostro distinto no te hace peor. ¿Alguna vez te has reído de alguien por su aspecto? Este libro te ayudará a ponerte en su sitio. No solo es recomendable para niños, sino que muchos adultos también deberían leerlo.
  • La Ladrona de libros es una historia que relata las miserias y el dolor de la segunda guerra mundial, del genocidio judío, pero que te deja ver que dentro de todos los conflictos del mundo siempre hay alguien que aporta un poco de luz. ¿No viene genial ahora que hay gente que se empeña en decir que todos los musulmanes son asesinos porque unos pocos se dedican a causar el terror por todo el mundo y no solo en Europa?

Ni siquiera he tenido que pensar demasiado para que se me ocurriesen. Tres obras que cualquier joven puede disfrutar, con unos personajes con los que empatizarán mucho mejor que con Don Quijote o cualquiera de los antes citados, que harán que al llegar a casa sientan curiosidad por saber si hay más libros interesantes.

Y puede parecer una tontería, pero creo que es importante potenciar la lectura de autores vivos en las aulas. Cuando se habla de libros en las clases, siempre se hace referencia a un montón de escritores que están muertos y eso, irremediablemente, crea una brecha entre el alumno y el escritor. Creo que es muy conveniente hacer ver a los alumnos que un escritor no es simplemente un nombre que aparece en la portada de un libro, sino que es una persona normal, como ellos, y que si alguno tiene una historia en la cabeza puede plasmarla en papel, porque vale para intentarlo.

¿Por qué no apostar por historias para divertir y centrarse menos en aprender?


Otro aspecto que veo primordial en el rechazo que muchos jóvenes presentan ante la literatura es la forma en la que se trata en los institutos. Ya no vamos a hablar de qué novelas se lee, sino del modo en el que se hace, y ahora voy a tratar de explicarme de la mejor manera posible.

Cuando se escoge un libro en el instituto se hace con un único motivo: va a haber un examen/trabajo un tiempo después. La literatura se rechaza al verlo como una obligación, al verlo como algo de lo cual su futuro depende. Así no se lee, sino que se estudia, y esto hace que los libros tengan una connotación negativa muy preocupante si queremos llevarla a las casas de los chavales.



A esto hay que darle una vuelta de tuerca. No digo que no haya que poner notas. Entiendo que en la educación hay que evaluar las actividades de alguna manera, pero no se puede obligar a leer para hacer exámenes. Eso es un error con el que nuestro sistema educativo se golpea año tras año y que nadie parece preocupado para cambiarlo. Recuerdo perfectamente cómo me enfrentaba yo a estos exámenes: leía el libro por lo menos dos veces para que no se me borrase de la cabeza ninguno de aquellos estúpidos detalles que eran susceptibles de ser preguntados, después, como casi todos los institutos utilizaban los mismos libros, buscaba en internet todo lo relacionado con los aspectos teóricos que podía tener detrás y los memorizaba (que de eso ha ido siempre la educación).

Llegaba el examen y me daba cuenta de una cosa: todas las respuesta que había dado las había sacado de internet —Hola, queridas profesoras de Lengua—. Realmente no había sido importante que dedicase horas a leer porque todo lo que podías aprender con una lectura no te valía para contestar. Necesitabas mucho más, muchos aspectos teóricos que en la mayoría de los casos ni siquiera tenían relación con el libro, sino que eran genéricos para muchas de las novelas de un determinado período. Entonces, ¿para qué leíamos si el examen no iba a ir totalmente encaminado a dichas historias?

Y en todo ese proceso, no había ni siquiera una mención a que la literatura podía ser divertida, sino que era mucho más importante recalcar los valores que transmite, lo culto que te hace y muchas más tonterías que a nadie le importan con quince años por una sencilla razón: si no te divierte no vas a seguir haciéndolo, por muy bueno que sea para ti.

Los profesores deberían hacer muchísimo hincapié en que leer es divertido. Si consigues que al alumno le guste la literatura entonces no tendrás que preocuparte nunca más porque decida coger o no un libro. Si se convierten en lectores habituales es muy posible que en algún momento les pique la curiosidad acerca de los clásicos, y si no lo hiciese nunca daría igual, porque habrán encontrado más valores en otras historias, igual o incluso mejores que los que transmiten estas obras.

Conclusión 


El mayor rechazo a la literatura en los jóvenes se produce porque durante dieciocho años de sus vidas han estado viéndolo como una obligación. Para muchos, los libros no son más que excusas para examinar de unos determinados conocimientos sin dar ninguna importancia al vehículo que los lleva. Hay que cambiar el método, hay que focalizarse en mostrar el amor por la literatura, en fomentar la creatividad, porque para enseñar teoría basta con una clase y un libro de texto que memorizar. En sus mentes lo van a guardar hasta después del examen, pero al menos así no les obligamos a leerse 500 hojas de una historia que aborrecen y que no les va aportar nada.

Porque luego muchos se llevan las manos a la cabeza porque la gente no lee o, peor, critican y denostan la literatura que algunos eligen. Déjenme darles una noticia, eruditos y conocedores de la verdad absoluta. Los jóvenes leen, nos gustan las historias, nos metemos en las tramas e incluso nos enamoramos de algunos personajes. ¿Conocéis algún ámbito en internet en el que haya tantos bloggers o booktubers? Muy pocos.

Fomentad el amor, la diversión y la creatividad de la literatura. Todo lo demás es un error. Nadie lee para aprender, sino para disfrutar.

Carmelo Beltrán

10 comentarios:

  1. Excelente entrada.
    "Nadie lee para aprender sino para disfrutar" es lo que me encantaría decir siempre, cuando alguien descubre que soy lectora, y creen que tengo la verdad absoluta Jaja. Uno comienza a leer para disfrutar de excelentes historias, y sí, se aprende bastante en el camino pero no es el objetivo principal, eso ya es por añadidura :)

    Y que decir de la literatura en las escuelas... en mi país tampoco está nada bien este caso; yo comencé leyendo lo que me apetecía, las primeras veces fueron juveniles y mientras pasaba el tiempo me fueron interesando los clásicos, así que ahora leo muy variado, y tanto los contemporáneos como los clásicos se me hacen valiosos. A la gente le gusta mucho jactarse de leer a autores muertos o historias escritas hace más de 100 años. En fin, que Harry Potter, por ejemplo en cien años tal vez sea visto como lo es ahora el quijote Jaja una comparación graciosa pero es la realidad. Los libros son libros, y un clásico o un actual pueden transmitirnos las mismas o mejores emociones.

    Cada quien debe leer lo que quiera y aunque probablemente la situación de la literatura en los institutos no cambie en mucho tiempo, los jóvenes no deben darse por vencidos y buscar lecturas que de verdad les llamen la atención. Creo que en parte ha subido el número de lectores por todo el boom de las adaptaciones cinematográficas, así que cada vez más las personas en general, tienen más acceso a conocer nuevas historias de todo tipo de géneros.

    ¡Saludos! :)

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  2. Me encanto la entrada!! Me parecen muy válidos tus puntos... A mi el colegio no me hizo lectora pero si me ayudo a tomarle amor a la literatura. De hecho, leo poesía gracias al colegio.

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    1. Muchas gracias. Sí, obviamente siempre hay profesores que desprenden muchísimas ganas de leer.

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  3. Hola Carmelo

    Como lo dije en la otra entrada, las escuelas están para apoyar lo que se debe empezar desde la casa, el amor por la lectura es algo que la familia debe inculcar en sus hijos. De nada sirve que llegado el caso, la escuela logre que un chico se interese por los libros si luego va a la casa y allí les dicen que leer es perdida de tiempo. Cuantos comentarios de este estilo he leído en un grupo de face en donde en su mayoría son chicos adolescentes, que cuentan que hasta tienen que leer desde el cel a escondidas porque sus padres no están de acuerdo con que lean.

    Volviendo al tema del instituto o colegio, en mi experiencia y por las personas que conozco, a nadie le ha logrado inculcar el amor por la lectura, y a aquellos que ya veníamos leyendo desde pequeños, nos terminan aburriendo o incluso provocandonos rechazos hacia ciertos libros o autores.

    Mucho tiene que ver, como lo dije también en la otra entrada, la forma en que los profesores acercan los libros a los chicos, recuerdo que mi profesora de literatura en el secundario, nos hacía leer los clásicos o sus autores favoritos e incluso tenían que ser de una editorial determinada (razón por la cual incluso tengo 2 veces libros como el fantasma de canterville o romeo y julieta, la editorial que yo tenía ella no lo aprobaba) para colmo de males, la forma de dar las clases eran tan aburridas que el poco interés que podría despertar un libro, lo mataba ella con sus discursos.

    Por el contrario, la profesora de filosofía, le daba vuelta y vuelta a la forma de acercarnos o hacernos interesar por los temas y los libros que nos tocaba ver en su clase, incluso recuerdo que nos hizo ver una película para que la analizaramos, se llamaba Un hombre nuevo, protagonizada por Danny de Vito, lo gracioso es, que en la pelí este actor hacía de profesor en una escuela del ejercito y les enseñaba Shakespeare, gracias a esa película, varios de mis compañeros se sintieron curiosos por este autor y le dieron una oportunidad.

    Si los profesores buscaran la forma de que los alumnos se interesaran por los libros, incluso los clásicos no se volverían tan infumables como suele pasarnos a la mayoría (y en mi tiempo no teníamos internet para que nos diera una manito jajaja)

    Hay clásicos como Poe, Lovecraft, Alejandro Dumas, Conan Doyle que podrían ser mucho más atractivos para los adolescentes y sin embargo, pocos profesores les dan una oportunidad, como para que el comenzar con este tipo de libros sea más ameno, en lugar de encajarte de una a Shakespeare o Lorca de una.

    Saludos

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    1. Claro. Yo no hablo de profesores, sino que el sistema no invita a ello.

      Por supuesto que hay profesores que inculcan un amor por las letres inimaginable.

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  4. Una entrada de lo mas interesante la de hoy. Estoy muy de acuerdo contigo en que en los institutos no se fomenta la lectura y que posibles lectores potenciales no llegan a serlo gracias a las lecturas obligatorias que les imponen. Yo tuve la suerte de no tener lecturas obligatorias en el instituto pero si las hubiera tenido estoy segurisima de que no seria la lectora empedernida que soy hoy por hoy. No entiendo por que hay que martirizar a la chavaleria con 'los clasicos', con todos los respetos. Pero esos no son libros para engancharlos a la lectura, sin con ellos se van a aburrir y esa puede que sea la unica aproximacion que hagan a los libros, no van a descubrir el gran abanico que exite en el mundo de la literatura. Y tampoco entiendo la obligacion de leer precisamente esos libros. Si lo que quieren es enseñar, lo que sea, se explica en clase y para leer se escogen libros amenos que les haga engancharse a leer. No se si me explico.
    Lo dicho, una entrada de lo mas interesante.

    Saludos

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    1. Muchas gracias, Netfis.

      Me alegro de leer tu opinión por aquí.

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  5. ¡Hola! Cuando he visto esta entrada en mi portal de blogs creía que era la misma de la pregunta, no me preguntes por qué, y casi no le hago click... ¡qué gran error habría sido! Porque a mi parecer ha sido una reflexión alrededor de nuestras opiniones magistral.

    Estoy de acuerdo prácticamente en todo. Los institutos no consiguen su propósito de crear nuevos lectores... a veces lo intentan, recuerdo esas campañas para intentar favorecer la lectura, en el día del libro y demás... pero rodeados de clásicos y de exámenes, tal y como comentas, es muy difícil.

    Sin embargo, estoy en desacuerdo en un punto muy importante y este es en el de la importancia de las ciencias. Precisamente lo veo al contrario, a lo mejor porque soy de ciencias. Tal vez te refieras a la educación obligatoria en sí, en cuyo caso no sé cómo están las cosas ahora y sí puede que estén restando importancia a las artes cada vez más... pero en cuarto de la eso ya puedes escoger librarte de las matemáticas para siempre. Además, en bachillerato, la rama de letras es letras puras, insistiendo en el hecho de que puedes librarte de las matemáticas cuando quieras. No sé si la asignatura de ciencias del mundo contemporáneo es obligatoria pero al fin y al cabo es una. ¿Cuántas asignaturas de letras hay obligatorias en bachiller para todas las ramas? Lengua y literatura (muy de acuerdo en que no deberían ir juntas, por cierto), Historia, Filosofía...

    No digo que las letras no sean importantes para todos, lo que digo es que precisamente veo que en el bachillerato de ciencias tenemos un bachillerato mixto, y en el de letras no es recíproco... Y que las matemáticas no deberían dejarse por imposibles. Dar matemáticas más básicas que las de ciencias, sí (para eso existen las aplicadas a ciencias sociales, que a mi parecer son muy, muy útiles). Pero eliminarlas del todo...

    Por otra parte (¡que me he ido del tema!), las soluciones que propones me parecen excelentísimas. A mí también me pasaba lo de leerme el libro y hacer el examen fatal porque no lo había comprendido lo suficiente...

    En fin, ojalá algún profesor de literatura lea esta entrada y trate de reflexionar sobre todo esto, seguro que le parece tan interesante como a nosotros! Saludos.

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    1. Buenas, María:

      Muchas gracias por volver a pasarte por el blog. Un honor ^^.

      Lo de las letras me refería a que, si no me equivoco, se están reduciendo las horas dedicadas a Lengua, Plástica y cosas por el estilo, y creo que es un error.

      En cuanto al bachillerato, pues probablemente tengas razón. Yo también soy de ciencias jaja

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