martes, 27 de septiembre de 2016

«Quiero ser la nada» | Antología de Carmelo Beltrán

Si el mundo está construido de ignorancia, algunas preguntas estúpidas deben de formar sus cimientos. Cuando me preguntan si alguien inspira mis relatos, si hay personas que sean musas o que se convierten en protagonistas de mis historias, que han visto reflejados a alguien en mis personajes, cuando me preguntan eso, es que no han entendido nada.



No han logrado comprender que cuando escribo nada les pertenece, que robo almas por la calle y las plasmo en historias que solo son de mi propiedad, que cada una de sus respiraciones responden a mis designios y que aunque me suplicasen durante eones no volvería a dejarlas en libertad.


No han entendido que nadie escribe para nadie excepto para sí mismo, que cada letra que se estampa contra el papel en blanco es una parte del escritor y que ni aunque él quisiera podría volver a dejarlas escapar.

Cada instante que nace es mío, cada párrafo, frase o palabra lo son. Nunca tendréis poder sobre ellos y solo sois meros espectadores de una realidad que solo existe en mi cabeza. Que podéis chapotear en el mar de mis pensamientos, pero que aun así no entenderíais nada, porque es imposible conocer un océano sin saber respirar en él, y os aseguro sin saber en cuál es el último pensamiento de mis días o la forma en la que canto en la ducha, nunca podréis comprender nada.

Aunque no conocer nada de alguien es mejor que conocerlo todo. La nada es mágica, la nada cumple deseos y regala esperanza, salpica sonrisas y da cosquilleos en el estómago ante su presencia. 

Quisiera ser nada para que todos me quisieseis comprender.

 Carmelo Beltrán
@CarBel1994

2 comentarios:

  1. Puede ser que las letras le pertenezcan a cada escritor individualmente... pero yo me siento muy identificada con estas palabras tuyas. No vamos a engañar a nadie, escribimos para nosotros mismos primero y después, al menos en mi caso, si creo que merece la pena se comparte. ¡Saludos!

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  2. Un escrito que mejor has podido describir esa sensación cuando se planta enfrente de la hoja, explorando y plasmando sus propios pensamientos. Simplemente me encanta.
    ¡Saludos!

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