martes, 18 de octubre de 2016

«Trueques de marionetas» | Carmelo Beltrán



A veces solo necesito un segundo de claridad para hallar la solución, la respuesta a problemas que me persiguen desde la niñez y que se han quedado a mi vera, como vigías de una existencia cohibida, atentos a cualquier señal de debilidad, dispuestos a alzarse contra mí.


Cuentan las malas lenguas que el paso del tiempo no perdona a nadie, que la justicia divina nos alcanzará a todos tarde o temprano, que no podemos correr de lo que es inevitable, pero yo no hago más que ver culpables perdonados y rebeldes con causa castigados sin piedad. Algo debe de estar mal. Hemos intercambiado papeles, realizado trueques con nuestras marionetas, hasta enrollar tanto los hilos que ni la mejor de las tres Nornas sería capaz de entender qué vida debe perecer.

Al final no hay más juez y justicia que uno mismo. Ninguna opinión tiene más relevancia que la imagen llena de complejos que nos observa desde el espejo, evaluándonos, odiándonos por cada fallo y sin dar ningún valor a nuestros aciertos.

Carmelo Beltrán

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