lunes, 14 de noviembre de 2016

Diane Setterfield | Hablemos de escritores

Diane Setterfield tiene mucha culpa de que hoy esté aquí, una de las autoras que me enamoró de la literatura y que creo que es la menos conocida de todos los que me hicieron amarla, así que para inaugurar la sección de escritores me he animado a hacerlo con ella.





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Su vida


Setterfield nace en Berkshire, Inglaterra, el 22 de agosto de 1964 (52 años), y desde muy joven ya se da cuenta de que su mundo es la literatura. Desde niña se reconoce aficionada a la lectura, pasión que se acrecentó con el tiempo y que se convirtió en una adicción, como ella misma confiesa.

Este amor por los libros la llevó a estudiar Literatura Francesa en la Universidad de Bristol, para posteriormente especializarse en André Gidé. Consiguió trabajo como profesora de literatura en diversos centros franceses e ingleses, pero en los años 90 se dio cuenta de que no quería solo transmitir literatura, sino que anhelaba formar parte del mundo literario. De forma valiente abandonó la vida académica para dedicarse a escribir, pudiendo vivir gracias al dinero que ganaba dando algunas clases particulares. 

Su obra


El cuento número trece fue la primera obra de la autora que vio la luz, siendo una de las historias que me enamoró de la literatura.

Cuando una vieja escritora acostumbrada a mentir y una joven librera empeñada en saber la verdad se encuentran, regresan los fantasmas del pasado, los secretos de una familia marcada por el exceso, las cenizas de un incendio memorable y el perfil de un ser extraño que aparece y desaparece tras las cortinas de una mansión. Entre mentiras, recuerdos e imaginación se teje la vida de la señora Winter, una famosa novelista ya muy entrada en años que pide ayuda a Margaret, una mujer joven y amante de los libros, para contar por fin la historia de su misterioso pasado."Cuéntame la verdad", pide Margaret, pero la verdad duele, y solo el día en que Vida Winter muera sabremos qué secretos encerraba El cuento número trece, una historia que nadie se había atrevido a escribir. Después de cinco años de intenso trabajo, Diane Setterfield ha logrado el aplauso de los lectores y el respeto de los críticos con una primera novela que pronto se convertirá en un clásico."El cuento número trece es un espléndido homenaje a la mejor literatura del siglo XIX, de La mujer de blanco a Rebeca, y muy especialmente Jane Eyre: todos los elementos de la novela gótica y de misterio están ahí, y Setterfield ha sabido combinarlos con maestría

Tardó cinco años en terminar su primera obra (y luego me estreso yo cuando veo todo el tiempo que dedico a realizar una historia larga) y rápidamente se convirtió en un Best-Seller, copando la lista de los más vendidos del New York Times.

A pesar de que ha sido catalogada como gótica-romántica yo creo que es una historia difícil de enmarcar, que está escrita para lectores que sueñan con vivir con una historia como la que están leyendo, sintiéndose identificados con una protagonista cuya identidad tomarán mientras leen.

Ella cuenta que esta novela ha tenido influencias francesas, sobre todo de las escritoras Charlotte y Emily Bronte (autora de Cumbres Borrascosas) a la que ella misma estudió, pero a las que sumó aspectos típicos de la literatura anglosajona que tanto echaba de menos por sus estudios franceses.

Posteriormente publicó su segunda novela, El hombre que perseguía el viento.

Obra que esperé con mucha ansia desde que descubrí que se publicaría.

Al grajo le encanta que le cuenten una buena historia. Lleva cosechandolas desde que existen, desde que hay dioses, hombres y grajos. Y tiene buena memoria... 

William acababa de cumplir diez anos cuando consiguio la admiracion de todos los amigos: su ojo experto apunto a un grajo que descansaba en un arbol lejano y, tras un instante de concentracion, el tirachinas dio en el blanco. Nada grave, en apariencia; solo una chiquillada, pero a partir de entonces su vida cambio y William se propuso olvidar el pasado, trabajando duro para adelantarse al tiempo y a sus leyes. Los anos fueron pasando y un hombre vestido de negro empezo a rondar a William en las circunstancias mas tragicas. Nacio asi una extrana union entre los dos caballeros y se inauguro en Londres una tienda esplendida, donde se exponian las telas y los complementos adecuados para el duelo de los difuntos. El negocio fue un exito y durante un tiempo William penso que su apuesta por el olvido era acertada, pero llego un dia en que un grajo muy negro surco el techo acristalado del almacen: de golpe el pasado volvio, cargado de secretos y dispuesto a tomarse su venganza.

Y, aunque me gustó, fue algo decepcionante. La historia no tenía la misma fuerza, ni la misma magia, ni el mismo trasfondo… o quizás fueron las expectativas las que me hicieron disfrutarla mucho menos.

Sin embargo, eso no quita que me llame mucho el hecho de poder releer ambos. Los tengo en las estanterías esperando, así que pronto pueden aparecer por aquí. 

Varios libros académicos sobre literatura


Como se ha dicho, trabajaba como profesora, como especialista en literatura francesa, por lo que también ha decidido compartir sus conocimientos en libros técnicos al respecto, y por lo que he podido encontrar son muy buenos.

En la actualidad


Vive en Inglaterra con su marido y tiene  cuatro gatos. No hay noticias de nuevas novelas a la vista, pero yo no pierdo la esperanza de conocer alguna de sus historias en algún momento. A alguien tan enamorado de la literatura le puede venir la inspiración en cualquier instante.

Carmelo Beltrán


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