viernes, 11 de noviembre de 2016

«Rechicero» (Mundodisco) de Terry Pratchett | Reseña literaria

Datos del libro


Título: Rechicero
Autor: Terry Pratchett
Editorial: Plaza & Janés
Saga: Mundodisco
Género: Fantasía
Número de páginas: 310
ISBN: 978-8497931267


Sinopsis


Rechicero es el tercer libro que sigue las aventuras del hechicero Rincewind con el que Terry Pratchett empezó la serie del Mundodisco.

En el Mundodisco, para ser hechicero es requisito indispensable ser octavo hijo de un octavo hijo. En este libro se nos descubre porque los hechiceros no pueden tener relaciones sexuales: si las tuvieran podrían tener ocho hijos. Y un octavo hijo de un octavo hijo de un octavo hijo es una fuente de poder al cuadrado. Un Rechicero.

A la Universidad Invisible llega un rechicero. Tiene ocho años y un poder equiparable al de los dioses. De repente, a todos los magos les salen bien los hechizos más complicados. La guerra mágica es inevitable. Solo el inepto mago Rincewind, acompañado del Sombrero de Archicanciller, la heroína-peluquera Conina, el proyecto de héroe bárbaro Nijel y el Serifa de Al-Khali, Creosoto, pueden impedir el Apocrilipsis, el Despido de los Dioses y la invasión de "cosas" de las Dimensiones Mazmorra.

Esta es una obra desternillante, con personajes conocidos como el Equipaje o La Muerte, y otros por conocer, como Conina o Nijel.

Reseña


Antes de comenzar, sabéis que si queréis ver la reseña en vídeo, tenéis acceso aquí.

Qué malas son las expectativas cuando las pones demasiado altas y luego no se cumplen. Esta podría ser la frase con la que podría resumir la reseña entera de Rechicero, la novela de Terry Pratchett. Una historia que, si bien no es nada mala, esperaba encontrarme tanto en ella que ha resultado un pelín decepcionante y, seguro, que va a hacer que me tome un tiempo antes de seguir encarando la saga Mundodisco.

Rechicero se corresponde a la saga de los magos y en ella volvemos a tener a Rinceswind como protagonista, este «hechicero» cuyas facultades mágicas son más bien escasas y su mayor talento, como él se encarga de repetirnos reiteradamente, es su capacidad de sobrevivir.

En esta ocasión se verá inmiscuido en un grave problema que va a azotar al Disco: la llegada de la Rechicería. Después de muchísimo tiempo esta peligrosa forma de poder ha vuelto al mundo y quiere cambiar las cosas. Por si no lo sabéis, un Rechicero es el octavo hijo del octavo hijo de un mago, y su poder no tiene límites. Simplemente con pestañear es capaz de cambiar el mundo, y si el recipiente en el que se encuentra es un niño de diez años, el caos que puede venirse encima es todavía peor. Este niño es  Coin.

Sin embargo, no será él quien mueva los hilos, pues, como se nos dice en las cinco primeras páginas, es su padre, quien burló a La Muerte y se refugió en el cayado de Coin, con el objetivo de manejar su fuerza mágica para vengarse de los magos que le expulsaron de la Universidad Invisible.

Y claro, si juntáis esto con el hecho de alentar a unos magos cuyos últimos siglos de vida se los han pasado holgazaneando, bebiendo y leyendo —y bueno, de vez en cuando matándose entre ellos por diversión— para que conquisten el mundo, os aseguro que el fin del Disco no puede andar demasiado lejos.

Quizás, el problema más grande que he tenido con esta obra es que en ella Rinceswind me ha aburrido soberanamente. Sí, tiene varias escenas que merecen mucho la pena y críticas y situaciones que merece la pena destacar, pero en términos generales me esperaba otra novela del nivel de Mort, en la cual prácticamente todas las escenas enganchaban al lector. Por desgracia, no ha sido así. Lo que sumado a mis grandes expectativas hizo que tuviese bastantes problemas para terminarla.

Los personajes secundarios tampoco estaban nada mal: Conina, una bárbara cuyo sueño es ser peluquera; un rico que no tiene aprecio a lo material y por ello solo quiere ser poeta, y un chaval cuyo objetivo en la vida es convertirse en un héroe y hacer gestas —por cierto, detalle: en mi edición, en muchas ocasiones se cambia la G de su nombre por una J y viceversa—.

Si no dejé el libro a la mitad, y creedme, en muchas ocasiones lo pensé, es porque al ser Terry Pratchett me daba miedo perderme un gran final, un detalle que hiciese que lo recordase siempre o simplemente algo que me llegase lo suficientemente dentro como para plantearme cosas. No pasó.

Después de cerrarlo tengo que decir que de sus 310 páginas, seguramente de la 1 a 180 son muy divertidas, pero entre la 180 y la 250 encontramos una narración que a mí se me hizo lenta y tediosa, para remontar un poco de cara al final.

¿Lo recomiendo? Si os gusta Mundodisco sí, sigue la saga, siguen las aventuras, pero no hagáis como yo que iba con las expectativas por las nubes, sino rebajadlas, pensad que esto no es Mort y disfrutad de una buena historia.

La conclusión que me llevo es que quizás 300 páginas son demasiadas para una novela de este estilo. El resto tenía unas 200 y se hacían mucho más amenas.

Carmelo Beltrán



2 comentarios:

  1. mundo disco es una de esas obras a las que tengo que dar una oportunidad un día de estos

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