miércoles, 7 de diciembre de 2016

Reseña de «Humanomaquia» de Javier Cosnava | #StopTauromaquia


Datos del libro

Título: Humanomaquia
Editorial: Autopublicado
Género: Crítica
ISBN: B012HQMUVQ
Precio: Gratis

Sinopsis

Los tauridos llevan casi diez mil años practicando un deporte sangriento, una forma de arte que ha dado a su mundo algunas de sus más grandes celebridades. Ese deporte, ese mal llamado arte, es la "humanomaquia". Desde el neolítico vienen a la Tierra una vez al año y se llevan a cien humanos, que después lidian hasta la muerte en las mejores plazas de su planeta natal.

Pero los habitantes del planeta tierra cada vez son más fuertes, cada vez tienen mejores armas y radares para detectar a las naves alienígenas. Hace tiempo que han detectado platillos volantes sobre la tierra y llegará el día en que no podrán raptar a más humanos. Por eso, las empresas y corporaciones que dirigen el negocio de la humanomaquia, han tomado una decisión: Atacar la Tierra y llevar a los mejores lidiadores de humanos desde su planeta natal para montar el mayor espectáculo de todos los tiempos.



Reseña


Lo primero, aclarar que soy profundamente antitaurino. Me parece increíble que en el año 2016 sigamos considerando «tradición» o «cultura» el maltrato animal. Es una de esas cosas con las que no puedo transigir. Y, la verdad, si el espectáculo me da asco, me produce repulsión el público que lo vitorea.

Humanomaquia de Javier Cosnava es un ensayo frente a la tauromaquia camuflado en forma de novela corta y con ciertos aires a El principito. Nos cuenta la situación en la Tierra en el año 2076. Los humanos hemos sido conquistados por unos extraterrestres muy superiores a nosotros, los tauridos (forma de toros bípedos, viva la ironía), los cuales tienen una fiesta: la humanomaquia, un espectáculo semejante a la tauromaquia, que mueve masas y que es el acontecimiento principal de su existencia.

Su justificación es clara: somos seres inferiores, sin capacidades telepáticas como ellos, tenemos que emitir sonidos bárbaros para comunicarnos.,,, Somos un animal más, sin importancia, que no entendemos lo que sucede en el mundo, con costumbres animales y retrógradas… no sentimos, no tenemos más misión que ser criados para morir en las plazas de humanomaquia, para ser la presa de un juego terrible, cultura desde años inmemorables de los tauridos, que desde siempre han estado llevándose humanos a su planeta para criarlos, seleccionar a los más viriles y darles el gran honor de morir siendo vitoreados en el espectáculo de mayor honor del mundo.

También es menester pronunciarse acerca de las matizaciones que se realizan respecto de los intereses políticos y económicos que la rodean, los cuales son la principal razón de su mantenimiento, mucho más allá de las ideas de «fiesta», «tradición» o «cultura». La novela permite un espectro amplio desde el que observar la realidad que se esconde tras esta práctica y que todos entendamos más qué significa.

Me ha parecido muy interesante una matización realizada en relación a la inteligencia. En la novela se habla de que los toros entre diez y quince veces menos inteligentes, y en el escenario que contempla la novela, los tauridos son unas 500 veces más inteligentes. Crítica encaminada a todos aquellos que justifican que «solo son animales», para seguir realizando esta práctica infausta.

La novela muestra un escenario en el que sufrimos en nuestras carnes todas las torturas que sufren los toros, desde las matanzas a las que llamamos fiesta hasta a la forma en la que la que son criados. Vemos a unos seres humanos casi exterminados y los que no lo son se crían en cautividad para «prepararlos genéticamente» y «buscando los mejores especímenes para la fiesta». Todo de una forma dura, muy realista e ilustrativa. Experimentamos en nuestras carnes todo el sufrimiento y toda la humillación que sufren los toros.

Para ello nos valdremos de Azabache, un taurido hijo del mejor matador de la historia de este «deporte» que verá como aberración y tortura lo que se les está realizando a los humanos.

Rechazará querer convertirse en su padre y le acompañaremos en su misión de tratar conseguirlo. A partir de un momento entrará en contacto con un determinado humano, a partir del cual comenzarán a desarrollarse los hechos. Tendrá que decidir si realiza dos hechos. El primero le convertiría en adulto, el segundo en héroe.

He disfrutado mucho con la crítica realizada en esta novela corta e, incluso sintiendo auténtico rechazo por esta práctica bárbara, me he sentido avergonzado de mi especie, he sentido el dolor al que cada día se someten a estos animales en demasiadas partes del mundo, así como la humillación que experimentan cada vez que salen a las plazas. Sin embargo, lo más chocante de la novela ha sido la carta del autor al final del libro. En ella se considera amante de los toros, dice que le gusta. Nos cuenta que desde que era pequeño sus padres y su abuelo le han educado en esta cultura, algo muy importante para su familia y para ellos, y que ha formado parte de su vida desde sus primeros recuerdos, pero que sin embargo se niega a aceptarlo, ha quererlo o a simplemente no luchar en contra. Que cuando creció se dio cuenta de la barbaridad que era y que por ello jamás lo compartirá. Si él ha podido, ¿por qué el resto no?

Estoy seguro de que una vez terminado de leer este libro, los partidarios de esta «fiesta» se habrán planteado, por lo menos, una vez su punto de vista, que no es poco.

Carmelo Beltrán

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