viernes, 17 de febrero de 2017

Cinco apps para escritores

Como sabéis, a parte de la literatura y las historias en general, hay un tema que me enamora: la tecnología. Cualquier cosa con botones me tiene ganado, pasión que tiene mucha culpa de mi gran amor por la literatura en formato digital y de que cada miércoles participe en el podcast de iSenaCode para charlar entre amigos sobre las últimas novedades de este mundo —os invito a conocerlo—.




Desde hace mucho tiempo he buscado la forma de unir mis dos pasiones, de aplicar todo ese amor por la tecnología a la forma en la que yo vivo la literatura y la escritura. Soy de esas personas a las que no les gusta andar con papeles por todos lados —valoro mucho mi orden—, por lo que si puedo trabajar en dispositivos electrónicos, lo prefiero. Por ello, he ido haciéndome con una serie de aplicaciones y programas informáticos que me han hecho la vida mucho más fácil a la hora de escribir tanto mis historias como el contenido que leéis en el blog, y he pensado en compartirlo con vosotros para ver si os ayuda en vuestra vida escritora. La escritura también puede ser 2.0.

CINCO APPS PARA ESCRITORES



Evernote





Evernote es mi aplicación de notas favorita. He probado muchas, desde las notas nativas que nos ofrece iOS hasta aplicaciones como Google Keep, pero ninguna me ha aportado tanto como esta. La tengo instalada en mi iPhone, en mi iPad y en mi Mac, de forma que puedo anotar cualquier tontería que se me ocurra en todo momento.

Mi forma de utilizarla es simple. La empleo como cuaderno de garabatos, como lugar en el que plasmar todo pensamiento al que crea que le puedo dar alguna utilidad en el futuro, cualquier rasgo de una persona que me he cruzado con el camino que pueda ser buena para un personaje en una historia o el tema del que os puedo hablar en el próximo vídeo. 

Escribo las ideas rápidas, sin desarrollarlas demasiado, simplemente anotando los dos o tres puntos que me han hecho pensar que puede ser interesante.

Google Drive



Después de escribir mis garabatos en Evernote, vuelvo cada dos o tres días para leer de nuevo las ideas, de modo que si en dicho momento me siguen pareciendo interesantes, procedo a desarrollarlas más, para lo que empleo la aplicación Google Drive.

Al igual que en el caso de Evernote, una de las cosas que más me gusta es que puedo acceder a ella desde cualquier dispositivo, por lo que aprovecho momentos de autobús, tren o incluso cuando llego antes a los sitios para desarrollar mis ideas.

En el tema de relatos e historias más elaboradas, utilizo sus páginas para desarrollar personajes, intentar dotarlos de un pasado o un presente, de dibujarlos mentalmente para poder comprenderlos mejor, mientras que para posts comienzo a escribirlos aquí, me estructuro sus partes y los dejo en el horno listos para ser preparados, no sin antes quitarles el formato con otras herramientas para no arrastrar rastros de código desde aquí.

Sweek



Vivimos en el mundo 2.0. Las redes sociales son una parte clave en nuestro día a día, y sabéis que a mí personalmente me encantan —no en vano, he estado trabajando bastante tiempo como social media en una empresa de marketing digital—. Por ello, me hace muy feliz que poco a poco surjan redes sociales que estén encaminadas a la escritura, a hacer un hueco para que tanto escritores de renombre como piltrafas como yo podamos publicar todo lo que surja de nuestro cerebro.

A pesar de que ya existen varias redes sociales relacionadas con la escritura, yo no había encontrado todavía ninguna que me hiciese sentir cómo escribiendo historias largas. Por ello, cuando los chicos de Sweek se pusieron en contacto conmigo hace un par de semanas para presentarme su aplicación, consiguieron animarme rápido a que me hiciese una cuenta en su plataforma. 

Si os soy sincero, me encanta el concepto que subyace tras esta app. Busca ser un lugar de reunión de escritores y lectores, ni más ni menos, un sitio donde poder acudir cuando estemos ávidos de lectura y queramos descubrir nuevas historias o queramos compartir la última que ha salido de nuestras manos. 

Para ello, la aplicación cuenta con un componente social muy buen trabajado. Puedes darle me gusta a las historias que más te gustan, seguir a tus usuarios favoritos de forma que te notifique el móvil cuando hayan publicado una historia nueva y, algo que me parece imprescindible, la posibilidad de leer las historias de forma offline. Yo cuando más he utilizado Sweek para leer historias ha sido en el transporte público, y ya sea en el autobús o en el metro de Madrid, hay muchas zonas sin cobertura donde la música de Spotify se detiene, pero puedo seguir entreteniéndome con las historias que he descubierto. Disfruto mucho conociendo nuevos autores, la verdad.

Como las demás aplicaciones de las que os he hablado, están disponibles tanto en iOS como en Android y es totalmente gratuita.

Ahora mismo están celebrando un concurso por San Valentín hasta el día 15 de marzo, la #SweekLove —que no mola tanto como nuestra #LoveWeek, pero yo estoy participando—, así que si queréis pasaros por el link que os deje en la descripción para leer el relato con el que estoy participando y, si os gusta, dejarme vuestro like os lo agradecería mucho, la verdad, que los premios son muy golosos. A ver si tengo suerte y gano alguna de las tarjetas regalo en Amazon y puedo gastarla en todos esos libro que me habéis recomendado y que os he prometido leer —que si no me va a costar un ojo de la cara—.


Simple Mind




Simple Mind es una herramienta que me da la vida en cualquier proyecto más complejo —y que más de una vez me ha salvado la vida en algún trabajo universitario—. 

Sólo sirve para hacer una cosa, pero es que lo hace muy bien. Nos permite dibujar mapas mentales en nuestro móvil o tablet de forma que podamos ir estableciendo ramificaciones, elementos atados a otros…

A la hora de escribir historia lo utilizo para tener ordenadas mis subtramas, mis personajes y ver de forma panorámica cómo puedo interrelacionar sus caminos sin que resulte demasiado forzado. Es como un mapa que vas dibujando, un plano que siempre te acerca al tesoro; mientras que a la hora de plantear contenido para el blog lo utilizo como complemento a Google Drive a la hora de estructurar, ver qué puede resultar superfluo y emprender la ardua tarea de eliminar todo lo que pueda hacer tediosa la lectura —algo muy complicado, de verdad—.

Spotify



Como a cualquier persona que lucha por convertiste en artista, la música mueve pasiones, es fuente de inspiración y a mí me ayuda muchísimo a que fluyan por mi mente ideas y ganas de escribir.

Tengo diferentes formas de inspirarme. La música japonesa siempre me ha funcionado, pero ahora las bandas sonoras han tomado mucha más fuerza a la hora de evocarme historias. No obstante, canciones rockeras de AC/DC, Rolling y todos estos grupos consiguen que me ponga las pilas a la hora de escribir.

¿Qué os puedo contar de Spotify que no sepáis ya? Una joya.


Hasta aquí el primer episodio de Crónicas de un escritor 2.0. Si os ha gustado, dejádmelo en los comentarios y de vez en cuando os hablaré de todas esas herramientas que me facilitan la vida a la hora de escribir. ¿Vosotros me recomendáis alguna?

Carmelo Beltrán


4 comentarios:

  1. Hola! Me apunto la de Sweek y Simple Mind, que tienen muy buena pinta. Yo estoy utilizando mucho ahora una aplicación que se llama Forest. Te permite no utilizar el teléfono durante el tiempo que elijas y vas plantando arbolitos mientras tanto. Al final tienes un jardín enorme con árboles fruto de tu trabajo :') Es genial para no distraerse!
    Un saludo!!

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    1. Acabo de comprarme la app del bosque, a ver qué tal funciona :)

      Sweek y Simple Mind son muy muy aprovechables, así que adelante con ellas.

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  2. solo conocía Spotify y Drive, en cuanto a spoty yo uso una que se llama SoundClound porque me gasta menos datos
    Un beso

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