lunes, 13 de marzo de 2017

«La chica de las estrellas» de Carmelo Beltrán



La chica de las estrellas respiraba melodías en conciertos, sonreía con silencios, se alimentaba de momentos y en instantes sin tiempo, se olvidaba de su brillo color coral.

Ella era la historia de un pasado y el espejismo de un futuro, de recuerdos que acechaban al presente, de sueños vividos siempre despiertos, de letras de canciones que cobraban significado.

A su lado la prudencia era revolución, la afonía, pecado, y las lágrimas, noches en coches en las que las almas recobraban las fuerzas para ser salvadas. 


Su historia causaba estragos entre los escritores. Era la maldición de todo artista, fuente de inspiración y frustración, folios arrugados adornando el suelo, y sonrisas sinceras con cada intento. 

Yo, iluso, traté con todas mis fuerzas de guardarla entra palabras para no perderla jamás, para no ser tan necio de olvidarla, para poder respirar su cuento cada noche de concierto, y aun así me olvidé de que con la Luna llena siempre llegan cometas y que tarde o temprano volvería a la galaxia a la que pertenecía.


Mientras tanto, seguiré escribiendo tras de ti este relato en mi mente. Mientras haya música hay esperanza y pagaría de mi tiempo por regalarle más segundos a esta canción. Sin embargo, la coda se acaba, las luces se encienden, y este cuento alcanza su final.

La chica de las estrellas tenía un corazón demasiado grande para ser acariciado, demasiado dolorido para ser querido, demasiado encerrado para ser cuidado, aunque algunos pocos afortunados aprendimos que, con ciertas melodías, se puede rozar.

Carmelo Beltrán

4 comentarios:

  1. Simplemente me encanta <3 y creo que es aún más genial oírte recitarlo, es como más emoción aún. ^^

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  2. Queda bonito por escrito pero, al oírlo, suena aún mejor.
    Gracias por compartirlo.

    Un saludo.

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