viernes, 10 de marzo de 2017

Diario de un escritor frustrado | Febrero

Estrenamos una nueva sección en el blog. Este año está siendo bastante complicado a la hora de hallar el tiempo suficiente para poder dedicárselo a la escritura, al menos como a mí me gustaría, pero estoy tratando de encontrar caminos y medidas para poder motivarme y encontrar segundos escondidos en los días. Así que se me ha ocurrido un apartado en el cual os cuente cada mes qué es lo que he escrito durante los últimos treinta días, así como mis sensaciones, experiencias y todo lo que tenga relación con ello. ¿Qué os parece?



Diario de un escritor frustrado | Febrero



Poesía


Es la forma de escritura que más estoy disfrutando últimamente. Como no dispongo de demasiado tiempo para tratar de lidiar con historias largas y complejas, la poesía en verso (que al menos es como llamo yo a esta forma de aporrear teclas) me sirve de vía de escape para todos los pensamientos que tengo en mi cabeza pugnando por convertirse en trama.

No os voy a engañar, algunos están escritos únicamente por escribir, por ver qué salía, y en su gran mayoría, el resultado me ha gustado. Entre ellas podemos encontrar:

  • Hace tiempo (4 de febrero): 109 palabras.
  • Recordar con palabras (4 de febrero): 287 palabras (blog)
  • En busca de la inspiración perdida (5 de febrero): 177 palabras.
  • Sin tinta (13 de febrero): 60 palabras.
  • Pensamientos sin orden (16 de febrero): 127 palabras (blog).
  • Eclipses (28 de febrero): 61 palabras.



Entre todas ellas, la que más me gusta es la de En busca de la inspiración perdida, en el que, básicamente, contaba esa sensación de ausencia de segundos y estrés que se materializaba en pocas ideas originales. Estuve sufriendo mucho de ello este mes.

Sin embargo, hablar de las historias de este mes es hacerlo de éstas dos:

Tiempo (19 de febrero): 425 palabras


El día 19 de febrero me planté. Tanto tiempo sin un rato para escribir estaba teniendo efecto en mí, así que decidí crear una historia que narrase el principal pensamiento de mi mente: «Tiempo», en la que hablaba precisamente de eso, que la falta de tiempo había hecho que no me reconociese frente al espejo.

Es un texto que tenéis en el blog y que planteo traerlo al canal tarde o temprano. 

Escribirla me hizo sentirme mejor, mucho mejor, de hecho, me volvió a devolver las ganas por buscar cada día un rato, pese a que ello implicase dormir un poco menos. Al final merecía la pena vestir ojeras y tomar más café.

Esto me da la vida.

La chica de las estrellas (28 de febrero): 253 palabras


Mi historia favorita del mes. Surgió en el concierto de Izal al que acudí con unos amigos. La música en directo me inspira, eventos como éste me parecen mágicos. Hay pocos lugares donde se junte tanta felicidad, y formar parte de ellos es algo que impulsaría las ganas de crear a cualquiera.

Esta historia no es de nadie en particular, sino de muchas en general. Tiene a una chica como protagonista, que podría ser cualquiera de las 16.000 que estaban allí.

Estoy seguro de que tarde o temprano aparecerán en el canal y el blog. Solo es cuestión de tener el tiempo suficiente para grabarla.





TOTAL: 8 poemas | 1499 palabras

Relatos


Febrero no fue mes para historias largas. Me hubiese gustado mucho poder dedicarme más horas a ello, pero no ha sido el momento idóneo.

Microrrelatos

Mis microrrelatos nunca surgen de una historia previa, sino que son la consecuencia de haberme plantado delante del ordenador (normalmente a horas muy tardías) y haber dicho «necesito escribir algo, pero no sé el qué», lo que conjugado con los párpados cerrándose tampoco es el mejor de los ecosistemas. Así que lo que suelo hacer es soltar esa pequeña historia que me ronda, aunque antes no lo sepa, y plasmarla en papel. 

Con ellas soy bastante impulsivo, pues suelo publicarlas en el blog o en plataformas literarias como Sttorybox o Sweek sin pensarlo mucho. 

De entre todas ellas, quiero destacar dos:

Sino sinsentido (27 de febrero): 146 palabras


Mis ideas estaban algo perdidas, no me encontraba, no sabía quién era, así que no tuve más remedio que sentarme a escribir para tratar de encontrarme. A veces el papel es la mejor de las terapias.

La cuarta luciérnaga (28 de febrero): 175 palabras


Cerré febrero con una pequeña historia que, sin pensarlo, acabó convirtiéndose en un mensaje de optimismo, al menos para mí. Sólo tenía un requisito en la cabeza: que no resultase triste, que no resultase desolador, sino que mereciese la pena volver a leerlo.

Me gustó tanto que lo publiqué en plataformas, y si no está en el blog es porque lo terminé de escribir muy tarde.

También he escrito:

  • Cenizas para el fénix (9 febrero): 166 palabras.
  • El niño que no salía de la cama (13 de febrero): 119 palabras (blog)
  • Historias de cuento (20 de febrero): 109 palabras.
  • Música acelerada (20 de febrero): 41 palafbras (blog)
  • La madrugada le alcanzaba (28 de febrero): 145 palabras.


TOTAL: 7 microrrelatos | 901 palabras

A parte de todo esto, también he seguido con dos proyectos. Una pequeña novela, de la cual estoy un poco desenganchado por no disponer del tiempo suficiente y no estar lo suficientemente contento como para dedicarle toda mi atención —tocará cambiarla— y el comienzo de un «diario» en el que, de la forma más poética posible, voy contándome a mí mismo mi historia. La verdad, no he conseguido escribir todos los días, pero en aquellos que lo hice encontré la excusa para sonreír. Pero claro, entre eso y una historia, apuesto por una historia.

Conclusión


El mes se ha saldado en 15 textos y 2.400 palabras. No es demasiado, la verdad. He tenido meses mucho mejores, pero eso no quita que para mí sea todo un logro ante las circunstancias.

¿Qué habéis escrito vosotros?

Carmelo Beltrán






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