viernes, 7 de abril de 2017

Dragones en la literatura | Criaturas fantásticas

La fantasía ha sido durante muchísimo tiempo mi género favorito. No solo por las historias tan épicas que nos ha regalado, sino también por todos los seres que ha concebido: elfos, hadas, unicornios, orcos… Tenemos una fauna para repoblar diez veces este planeta que nos empeñamos cada día en destruir.

Sabéis que siempre estoy tratando de encontrar nuevos formatos, nuevas ideas para vídeos y posts y el otro día, navegando por el blog de Dragón Mecánico, descubrí una serie de entradas sobre seres mitológicos y se me ocurrió que podía empezar una sección hablando de criaturas mágicas o fantásticas que habían aparecido por la literatura. Lo consulté con él, que es amigo, y me dio permiso para incluso beber de sus grandes conocimientos, así que hoy toca comenzar esta nueva sección del blog destinada a hablar de criaturas fantásticas.

Cuando hablo de fantasía, el primer ser que, desde bien pequeño, se me viene a la cabeza al momento es el dragón, así que es menester arrancar con su señoría de los seres mágicos.


Dragones en la literatura | Criaturas fantásticas



Como cualquier otro tipo de bestia surgida de la imaginación humana, el dragón fue concebido para dar forma a algunos de nuestros sentimientos (amor, ira, furia, crueldad) o para explicar fenómenos naturales (huracanes, tormentas, tornados, terremotos…).

La palabra dragón viene del vocablo griego que se empleaba para identificar a las serpientes, animal del que se valió la inteligencia humana para imaginar a este majestuoso ser y que, aunque puede seguir recordándonos a ella, hemos creado tantas especies de dragones que muchas solo tienen un aire si las miramos desde lejos y con los ojos entrecerrados. No en vano, es una de las pocas especies mitológicas que viven en Europa, Asia, América, África y Oceanía.

Una pregunta, ¿cuál es el primer dragón literario que se os viene a la cabeza? Yo tengo que pecar de no ser demasiado original, pero Smaug vuela por mis pensamientos demasiado a menudo.

A pesar de que tengáis un favorito, es muy complicado quedarse solo con uno. Son miles los que han sido creados por escritores y apenas hay países donde no se haya publicado un libro en el que uno haga aparición.

Dragones enemigos





En las historias más antiguas, los dragones aparecían siempre como ser al que derrotar. Eran el mal, el último obstáculo que entorpece en el camino del héroe, la última piedra para recuperar el bien para el mundo o salvar a aquella persona o personas que se encontrasen en apuros. No en vano, incluso la Biblia hace referencias a Dragones. Ahí tenemos a Leviatán.

Este tipo de dragones no solo los podemos encontrar en la literatura. ¿Quién no ha tenido un videojuego en el que ha tenido que derrotar a un dragón? Recuerdos de mi infancia el Golden Sun se agrupan en mi mente, llamando con el politono de la nostalgia.


Dragones aliados




No todos los dragones que se han creado han sido un obstáculo para los héroes que pueblan la literatura fantástica, algunos se han convertido en sus más fieles aliados, en aquello que les hace fuertes.

El ejemplo más claro es el de una heronía que todos conoceréis. Seguro que si me escuchase llamarla así se enfadaría conmigo, pues ella no es más que una khaleesi. Daenerys Targaryen y sus tres dragones son a día de hoy, seguramente, los mejores exponentes de esta clase de bestias mitológicas.

No se me olvidan las bestias de la trilogía Ojos de reptil de Jorge Garrido, donde dragones blancos y marrones toman parte en una guerra de humanos y nos asombrarán con su inteligencia. En ese mundo están considerados una especie muy superior a nosotros.


Dragón Coleccionista




O «dragón urraca» para los amigos. Ese tipo de ser que se siente atraído por todo lo que brilla, que tiene la necesidad de amasar cantidades ingentes de oro y que muchas veces el único motivo para derrotarlo es que los héroes de la historia puedan hacerse con él.

Sin ser la única razón y con una historia de conquista, rendición y redención detrás tenemos El Hobbit y a Smaug. 

Como os he contado, este dragón es el primero que se me viene a la mente. Es mi favorito, con el que pasé bastante tiempo en mi infancia, aquel monstruo que al que muchos nos enfrentamos por primera vez, que nos infundió terror y sufrimos por Bilbo, pero que cuando todo termina sentimos mucha lástima.

Smaug tenía la sana costumbre de amasar oro, de quedarse con todos los tesoros del mundo y estaba preparando para matar a quien hiciese falta para que no se lo quitasen. Valientes enanos los que se lanzaron a una aventura en busca de este.

Versión en vídeo



Este ha sido el primer vídeo de seres mitológicos y fantásticos de la literatura. Habrá más, así que si os gusta mucho mejor, porque quiero empaparme de la cultura de todos estas creaciones humanas. 

Vendrán más dragones y mucho más.

Carmelo Beltrán


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