viernes, 18 de agosto de 2017

«No me cuentes cómo termina la historia» de Carlos Carranza | Reseña

A veces aparecen historias que no sabes cómo te van a encajar. Obras que nada más abrirlas sientes que tienen mucho de la persona que las ha escrito y eso impone pues está narrada con parte de sus experiencias, sus sentimientos y emociones. No me cuentes cómo termina la historia lo es y esta es su reseña.

No me cuentes cómo termina la historia


No me cuentes cómo termina la historia de Carlos Carranza | Reseña



Título: No me cuentes cómo termina la historia
Páginas: 487
Año de publicación: 2017
ISBN: 978-8494662829
Cómpralo: versión física 


Sinopsis


Quiero desaparecer sin más. Cerrar los ojos y escapar de todo. Aunque sé que poca gente se daría cuenta si esto ocurriera. Nadie se ha interesado nunca por conocerme, o quizá he sido yo el que no se ha dejado conocer. Me encantaría poder empezar de cero, dejar atrás todo lo que he vivido hasta ahora y conseguir una vida en la que pueda ser realmente yo. Por eso quiero irme un tiempo a estudiar a una ciudad francesa. Porque si nunca he sido feliz en ningún lugar, tal vez solo tenga que marcharme a cualquier otra parte.


No me cuentes cómo termina la historia nos pone en la piel de Roque, un joven zaragozano que siente que nunca ha encontrado su lugar. Es una persona que teme abrirse a la gente, que le da miedo no ser suficiente para el resto y que por ello toma la decisión de irse de Erasmus un año a Francia con el único objetivo de volver a empezar y atreverse a ser la persona que siempre ha querido ser y Carlos Carranza nos permite acompañarle en este viaje.



Versión en vídeo en El Rincón de las Páginas





Opinión de No me cuentes cómo termina la historia



El lenguaje de la obra


La primera vez que abrí el libro me chocó. Encontré un lenguaje muy simple y cercano que detallaba pormenorizadamente elementos que quizás no eran necesarios para el desarrollo de la historia. Si os digo la verdad, pensaba que no iban a pasar muchas páginas hasta que me cansase de la historia, pero no había avanzado ni veinte cuando me di cuenta de que si pudiera no entraría a trabajar y me quedaría durante horas perdido dentro de esta historia.

No habría habido mejor forma de narrar que esta. Transmite familiaridad y Carlos busca con su historia que te sientas parte de la familia que forman unos personajes que llegan perdidos a su destino y que lucharán por encontrarse. Librarán esta batalla de una forma tan fiera que incluso tú empezarás a plantearte si estás en el lugar que te permite ser solo quien tú quieres ser.

Los prejuicios


No me cuentes cómo termina la historia trata un tema que me ha parecido crucial: los prejuicios, pero no lo hace como estamos acostumbrados a verlo. No habla de discriminación ni de rechazo, sino que cambia el punto de vista y lo hace desde la perspectiva de la persona que piensa que si confiesa los secretos que le hacen ser quien es le darán de lado, sin darse cuenta de que es su silencio lo que precisamente consigue que él solo se encierre. Y de pronto, puf, cuando lo dices, te das cuenta de que no ha pasado nada, de que a la gente no solo no le importa, sino que encima te apoya.

Tengo que decirlo, me encanta el mensaje de la obra, me encanta que diga que hay más gente buena en el mundo que mala. Estoy cansado de historias donde todo parece oscuro, donde el mundo no es un buen lugar para vivir. Es mentira. Pensamos eso porque nos empeñamos en gritar a los cuatro vientos lo malo, lo oscuro, pero guardamos para nosotros la luz. Dejemos de hacerlo.

Personas y despedidas


Yo nunca me fui de erasmus por motivos personales, pero las despedidas no me son ajenas, y es que acumular más de siete mudanzas a mis espaldas implica que haya dicho adiós incontables veces, cada cual más dura, pero hay algo que aprendes con cada una y es que las personas vienen y van, pero eso no implica que no se puedan establecer todos los vínculos que queramos con ellos, porque algunos de ellos quedarán para siempre y nunca sabemos cuándo o cómo pueden aparecer, como le ocurrió a Roque con Lola.

Me he pasado muchas páginas de esta historia recordando a antiguos amigos que la vida nos llevó por distintos caminos y mientras las leía, he sentido como si los personajes que aparecían en ellas hubieran sido mis amigos toda la vida. He sufrido con ellos y me he alegrado y no he podido evitar soltar una lágrima con algunas despedidas.

Ganas de vivir


Si tuviera que decir rápido que es No me cuentes cómo termina la historia sería «ganas de vivir». Es una obra que te anima a ser feliz y sonreír por las tonterías más pequeñas, que te ayuda a recordar que hay gente a tu lado que no le das el valor que se merecen y que en la siguiente esquina puede aparecer la persona que se convierta en pieza indispensable de tu vida.

Cuando terminé el libro eran las tres de la madrugada. Un sábado que acaba de volver de estar con amigos en el que necesitaba saber del final de la novela. Al cerrarla recordé una despedida en particular de mi vida, la más intensa que he tenido, en la cual nos miramos a los ojos y supimos que nada volvería a ser lo mismo una vez esos instantes terminasen y tuve que levantarme y escribirla, aunque fuese en garabatos, para asegurarme de que nunca se borrase de mi mente.


Recomendaría esta historia a cualquiera. Tiene el poder de llenar corazones y de soñar con el lector y eso es algo que muy pocos saben hacer.

Carmelo Beltrán




4 comentarios:

  1. Me alegro que te haya gustado pero lo voy a dejar pasar que tengo muchos pendientes que quiero quitarme antes de tener mas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Hola, Carmelo.

    Vaya, al principio sentí que no te había gustado nada, pero poco a poco lo cambiaste.


    Lo tengo apuntado desde que salió.

    Saludos. xD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, empecé pensando que no lo iba a disfrutar demasiado, pero al final me gustó mucho :).

      Eliminar